Quito en emergencia por relleno sanitario

03 de septiembre de 2020 19:15

Es la segunda vez que en Quito se declara emergencia por la situación que atraviesa el relleno sanitario en El Inga. La primera fue el 24 de julio de 2020 con el entonces gerente Xavier Sinche. El pasado 27 de agosto, la actual gerente de la Empresa Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (EMGIRS), María Gabriela Dávila, actualizó la declaratoria.

Lo hizo en un acto en el que firmaba un convenio de cooperación con la Empresa Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (EMMOP) para la construcción del cubeto número 10 en el relleno sanitario, un nuevo espacio configurado técnicamente para el tratamiento y disposición final de 511 520 toneladas métricas de desechos sólidos urbanos.

Para la Gerente de la EMGIRS, “el cubeto 10 significa tranquilidad para los ciudadanos”, ya que este lugar habilitará una mayor capacidad de recepción de desechos y así asegurar un medio ambiente sostenible a través de la gestión integral y responsable de los residuos sólidos, sostuvo.

Por su parte, la especialista ambiental, Andrea Arias, analiza con preocupación la situación de Quito. Asegura que la capital no tiene más tiempo, y es momento de aplicar nuevas tecnologías como en otros países. “Se deben tomar decisiones drásticas como la adopción de nueva tecnología como ósmosis inversa o la técnica de oxidación avanzada, mecanismos costosos pero efectivos, que resultaron en EEUU, Alemania o Hong Kong”, sostuvo.

Describe el nivel de toxicidad de los lixiviados y su afectación a la salud, “los lixiviados contienen metales pesados que resultan cancerígenos; pueden tener materia orgánica, y aquí, encontrarse agentes patógenos como escherichia coli, bacteria que provoca enfermedades gastrointestinales.” Además, la especialista advierte que la afectación no sólo es para la población aledaña, ya que el sector es agrícola y productivo, por lo que la producción y el ganado también podrían estar contaminados.

Por ahora, las autoridades trabajan en el nuevo cubeto para la disposición final de los residuos sólidos urbanos, que está recubierto con una geomembrana de alta resistencia e impermeable para proteger el suelo natural de la filtración de los líquidos lixiviados. Una construcción que tomará 120 días con la participación de la EMMOP. Dávila afirma que esta alianza entre empresas metropolitanas -en función de sus capacidades y competencias-, “cumplen con la política de austeridad y optimizan recursos de los quiteños”. (I)

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