Los fines de semana se saborea colada de churos en Cotocollao

- 18 de julio de 2019 - 00:00
Los fines de semana, Petrona Chulli instala su improvisado puesto en una de las aceras de la calle Santa Teresa para ofrecer la colada de churos
Dayana Vinueza / EL TELÉGRAFO

El caldo de churos de doña Petrona Chulli es el favorito de los comensales en Cotocollao. Este exótico platillo se consigue los fines de semana.

Desde las 06:30, sábados y domingos, se sirve caliente en la vereda de la calle Santa Teresa, frente al parque central.

“Los churos me los traen desde Ibarra. Los lavo bien, los pongo en la olla para que  se salgan las lenguas. Las cocino 15 minutitos y listo”, explica doña Petrona, mientras atiende la cola que se forma en su improvisado local.

La colada cuesta $ 1,75  para servirse y para llevar  $ 2. Para los que les gustan los churos solos también se vende en funda a $ 0,75 centavos, con limón.

El éxito de este platillo radica en el sabor de la colada, explica su cocinera. “Le agrego hueso de chancho, con la harina de arveja y haba. El ají solamente machucado”, detalla. Ella aprendió de sus abuelas, quienes se encargaban de cosechar los churos (caracoles pequeños) para venderlos.

Petrona compra seis baldes de churos para prepararlos los fines de semana. Antes de las 15:00 se termina todo. Junto a ella destaca también un puesto de hornado y al otro lado, los famosos motes de Cotocollao, una tradición de más de 30 años.

Los fines de semana, la calle Santa Teresa se llena con puestos de comida ambulante y vendedoras de frutas y legumbres. Es como si se regresara en el tiempo como cuando Cotocollao era un pueblo. La plaza central sigue siendo el punto de encuentro comercial.

Aída Simbaña también tiene un puesto de comida típica en el que vende de todo. Hay caldo de gallina criolla, yaguarlocro, patitas de chancho, librillo, tortillas con caucara, caldo de 31, papas con cuero y chicha de jora. (I) 

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