Los dueños de negocios dicen que sus ventas se redujeron entre un 30% y un 80%

Comerciantes de la calle Guayaquil reclaman por el cierre de la vía

- 20 de agosto de 2016 - 00:00
La parada del trole Plaza del Teatro fue desmontada y pasará por un proceso de remodelación.
Foto: Fernando Sandoval/ El Telégrafo

Ruido, vibraciones, humo y el polvo están entre las consecuencias del cambio del alcantarillado que se realiza en el Centro Histórico de Quito.

El 11 de agosto fue cerrada a la circulación vehicular la calle Guayaquil (Centro Histórico de Quito), desde la Bolívar hasta la Esmeraldas, por la rehabilitación de la red de alcantarillado.

Los visitantes, comerciantes y vecinos aseguran que desconocían sobre los trabajos y las molestias y pérdidas económicas que provocan.

Entre las consecuencias por las labores que efectúa la empresa china Sinohydro, hasta el 28 de agosto, están la reducción de clientela de los negocios y contaminación auditiva y ambiental, principalmente.

En esa calle funcionan comercios de tecnología, joyerías, restaurantes, ropa, supermercados y tiendas de electrodomésticos.

Nelson Ola, presidente del Comité de Defensa del Centro Histórico, dijo que el Municipio no les socializó respecto a los trabajos y eventuales consecuencias. Aseguró que únicamente recibieron una hoja volante de la Empresa Pública de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) en la que anunciaban las obras.

En el papel, la entidad pedía disculpas “a la ciudadanía por los problemas en la circulación vehicular”. Sin embargo, no se menciona otro tipo de efectos.

Ola afirmó que como dueño de un restaurante ha sufrido la reducción de sus ventas. “A cada rato nos toca limpiar porque las máquinas que usan, no sé si por viejas o mal manejadas, emanan fuertes olores que afectan a los comensales. He tenido pérdidas económicas de 30%”.

A ello se suma el polvo constante que produce el rompimiento del pavimento y las obras.

El dirigente reclamó que no se  trabaja en la noche como anunció el Municipio para acelerar las obras. “Trabajan un rato y solo vienen a recoger las herramientas”.

En la página de comunicación del Cabildo se indica que los trabajos se efectúan en jornadas diarias de 20 horas, incluso los fines de semana.

Para Norma Nicolalde, dueña de una joyería, las consecuencias son inevitables. Sin embargo, espera que la obra concluya en la fecha establecida. “De por sí había bajas en las ventas. Ahora los clientes tienen problemas para llegar; más aún quienes lo hacían en sus vehículos”.

Gonzalo Hidalgo, dueño de un local de ropa, coincidió en que la reducción de las ventas es considerable. “No es por exagerar, pero en mi caso hay una disminución del 80%. Hay que tener en cuenta que ya existía una reducción considerable previo al inicio de las obras”.

Gustavo Vilaña, administrador de otro negocio de ropa, explicó que este fin de semana ofrecerá descuentos y promociones para atraer a los clientes.

Entre las ayudas que recibieron los comerciantes apuntan que les entregaron salvoconductos para que los vehículos que les proveen de mercadería puedan ingresar a la zona y descargarla. “Personal de Sinohydro nos entregó audífonos para proteger los oídos durante los trabajos”, dijo Vilaña.

Parada del Trole fue desmontada

La intervención en la calle Guayaquil obligó que sea desmontada la parada del trole Plaza del Teatro.

Esta estación sirvió de modelo para el proyecto que ejecuta la Municipalidad de reconstrucción de las estaciones. La parada piloto se construyó en 2014 con una donación de $ 108.000 por parte del Banco Pichincha.  

Debido a los trabajos, además de la parada Plaza del Teatro, se suspendió la operación de la Plaza Grande. Para suplir la demanda de pasajeros se instaló una estación provisional en el sector del Regimiento Quito, entre las calles Manabí y Esmeraldas. (I)

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