Un zaguero de leyenda

- 10 de septiembre de 2019 - 18:30

 Historiadores, periodistas de la época, compañeros, rivales, padres, tíos y abuelos coinciden en que el mejor zaguero extranjero que vistió la camiseta amarilla fue Édison Saldivia. Y uno, que no alcanzó a verlo, siempre se cuestionó si los personajes expuestos al inicio decidieron quedarse en el ayer y no aceptar que con el tiempo vinieron o hubo mejores exponentes que los de antaño. Para todos ellos, el “Cacho” fue el más grande y punto. Que como él no hubo, que era elegante, fuerte, recio, cabeceador, técnico, rápido, líder, tiempista... Los adjetivos son interminables cuando un hincha amarillo, que alcanzó a verlo, habla sobre el zaguero uruguayo que comandó la defensa del Ídolo en la Hazaña de La Plata y en los títulos nacionales de 1970 y 1971.

Alberto Cabaleiro, delantero emelecista que pudo enfrentarlo, corrobora las palabras de los fans del jugador “charrúa”: “Saldivia me impresionó mucho. Era  exquisito, de gran valentía, difícil de pasar”.

El “Cacho” fue uno de los responsables de que a Barcelona no le marcaran un solo gol en aquella visita a La Plata el 29 de abril de 1971, contra el fabuloso Estudiantes de Osvaldo Zubeldía.

Después de Saldivia, no se puede negar, llegaron zagueros de calidad como Alfredo de los Santos, Hólger Quiñónez, Jimmy Montanero, Pedro Monzón, Byron Tenorio, Iván Hurtado y Jairo Campos, pero el “Cacho” no solo fue el mejor, sino que llegó primero  y paseó su fútbol en una de las épocas más románticas de Barcelona, una etapa  inolvidable por el triunfo inédito ante los “Pincharratas”.    

A los 76 años se ha ido, siguiendo los pasos de Walter Cárdenas, el marcador derecho; Jorge Bolaños, el cerebro; Alberto Spencer, la gran figura; y Juan Manuel Bazurco, el sacerdote español que bendijo con un zapatazo la portería de Gabriel Mario Flores.

Saldivia dejó un legado y la vara muy alta para los extranjeros que llegaron luego al equipo guayaquileño, que en 1990, 1992, 1998 y 2017 también ilusionó a sus seguidores con ganar la Copa (Libertadores) que todo club grande de Sudamérica necesita. Será la supuesta meta de su actual presidente, José Francisco Cevallos, si es que logra la reelección o la de Carlos Alfaro Moreno, en el caso de vencer al exarquero en las elecciones del 5 de octubre, aunque a la par deberán luchar contra una deuda que ronda los $ 30 millones. Unos ídolos se van y otros pugnan por el sillón. Lo que no cambiará es el sentir de los hinchas que conocieron al “Cacho”, un zaguero de leyenda irrepetible. (O)

 

 

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