Tres ventanillas, miles de personas

- 28 de julio de 2019 - 00:00

La cita era a las 10:30 y llegué a las 10:15. El guardia con tono terminante me ordenó que dejara el lugar y regresara cinco minutos antes de la hora programada. Salí en medio de una nube de vendedores y “técnicos” que ofrecen reparaciones de todo tipo, a los miles de autos que llegan todos los días.

A las 10:28 ingresé nuevamente al patio de revisión vehicular de Los Chillos, para cumplir con el trámite municipal. En medio del desorden me acerqué a la ventanilla para el primer requisito. Con rapidez me entregaron un número y se quedaron con la llave de mi vehículo.

Alrededor de 25 minutos tomó la revisión mecánica. Un grito desde la ventanilla: “¡el número 61!”, me alertó de que mi trámite había terminado. “Saque el vehículo del centro y vaya a las ventanillas del frente” me dijo el señor de la revisión. Un dólar cuesta el parqueo en las veredas copadas por los vendedores y “técnicos”.

Treinta y cinco minutos había pasado desde el ingreso. Una fila de alrededor de 20 personas -que subía por las escaleras interiores- era el último obstáculo antes de llegar a las ventanillas de matriculación.

Cada vez más personas se sumaban a la fila que avanzaba lentamente. Algunos -los más arriesgados- pedían a gritos más rapidez en el trámite. Cincuenta y cinco minutos más tarde llegué a la ventanilla. Ya era mediodía. Luego de 20 minutos terminé el trámite.

En la era de la tecnología aún es necesario pasar toda la mañana y parte de la tarde para revisar y matricular un auto. Todos los trámites que usted haga por la página web debe presentarlos impresos -y a veces con dos copias- en las ventanillas: turnos, pagos, copias de cédula, autorizaciones.

También es necesario un poco de suerte para que el encargado de la ventanilla no le pida un papel que no consta en los requisitos o una copia adicional de algún documento. Decenas de cartelitos pegados en las paredes son la única guía para los usuarios.

Nada ha cambiado ni al interior, ni al exterior. Desorden, malos tratos de los encargados, reclamos de los usuarios, suciedad y las mismas tres ventanillas -desde hace años- para miles de usuarios. (O)

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