Satya, derechos de una familia diversa

- 05 de junio de 2018 - 00:00

Desde que en el 2012 Helen Bicknell y Nicola Rothon, decidieron iniciar acciones dirigidas al reconocimiento de la identidad, nacionalidad y lazo filial como madres de Satya, la cultura y el sistema hetero normativo vigente en Ecuador desde la Colonia hasta nuestros días se vio interpelado y no tuvo capacidad de respuesta.

Funcionarios del Registro Civil, sorprendidos ante semejante solicitud que no encajaba en su forma cotidiana y “natural” de ver el mundo; marcada por la heterosexualidad institucionalizada en la vida socio-cultural, jurídica e ideológica; en otras palabras, como diría Ochy Curiel determinada por la hetero normatividad impuesta como un dogma en todo el régimen político, negaron el pedido aduciendo la imposibilidad de la doble filiación.

Pese a que el régimen constitucional vigente desde 2008 consagró el reconocimiento, el derecho y la existencia de la familia en sus diversos tipos; entre otras, la familia homoparental y en consecuencia el ejercicio de derechos que dicha condición plantea, la administración de justicia en primera y segunda instancia no supo responder con criterios garantistas y prefirió fundamentar su negativa sobre la base de legalidades y formalismos, con limitada argumentación y fracturando la tutela efectiva y eficaz de los derechos de Satya y sus madres.

La Corte Constitucional al resolver favorablemente la acción extraordinaria de protección da un paso trascendente y transformador frente a las posiciones culturales, jurídicas, ideológicas y políticas que por seis años sostuvieron un régimen de discriminación que afectó los derechos y el interés superior en juego; por su parte; Satya, Helen y Nicola a través de su sueño de vivir la simple y tierna felicidad de una familia, han permitido romper materialmente siglos de exclusión y plantean a la sociedad la legítima presencia de la diversa condición humana.

Después del caso de Satya no hay razones jurídicas, políticas, culturales o ideológicas que detengan el camino a seguir, la Corte Constitucional tiene en sus manos otro eslabón de este tiempo, el reconocimiento del matrimonio igualitario. (O)

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