¿Quito a pie, un corredor cultural?

- 23 de septiembre de 2018 - 00:00

Así se llama el proyecto que pretendía convertir a una calle del Centro Histórico de Quito en un “corredor cultural”, es decir, un espacio para el arte, la exposición de proyectos de producción y la innovación.
No ha quedado casi nada.

La calle García Moreno, que fue acertadamente peatonalizada por esta administración, se ha convertido en un mercado informal los días domingos. Cientos de personas se agrupan desordenadamente sobre los adoquines tratando de ofrecer y vender todo tipo de objetos y alimentos. Hay excepciones, pocas, que han quedado del antiguo proyecto y que aún mantienen el sesgo cultural.

Cantantes de todo tipo de ritmos se agrupan en cada esquina con equipos de sonido para entretener a la gente y hacer algo de dinero con la venta de discos compactos y la colaboración voluntaria de los peatones.

En medio de todo esto, media docena de jóvenes funcionarios municipales, identificados con chalecos de color beige con el logo en el pecho y una credencial con cordón, corren de lado a lado tratando de organizar y solucionar los problemas y necesidades que, con toda seguridad, se presentan durante el día.

Un comunicado del colectivo Quito a Pie del año 2017 señala que ese proyecto –que se inició en 2001- nace a partir de iniciativas y propuestas artísticas, artesanales, lúdicas, independientes, de carácter participativo, promoviendo la integración de gestores y actores culturales. Una red ciudadana organizada para incidir positivamente en el espacio público.

Pero el antiguo proyecto se mantiene sin ningún concepto, sin guías, sin información, en medio del desorden, de la basura, el mal olor, la fauna callejera y de las ventas ambulantes. Como sucede casi siempre, la ciudadanía se organiza sola, de acuerdo con sus necesidades y conveniencia.

En algún momento, no recuerdo la fecha, el proyecto funcionó de acuerdo con el propósito para el que fue creado. Guías turísticos municipales ayudaban a los visitantes, sobre todo extranjeros, a recorrer y conocer lo que se ofrecía en las carpas y stands que se colocaban ordenadamente a lo largo de los adoquines. Quito a pie sigue, pero tropieza. (O)

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