Punto de vista

Portete, la cuna emancipadora de América

- 06 de agosto de 2016 - 00:00

El 5 de agosto Esmeraldas evoca su independencia política de la colonia española. En 1820, en Rioverde, un grupo de mercenarios, encabezados por Vicente Calderón, Ramón Estupiñán, Víctor Manuel Lavayen y otros, sometió al gobernador. Siendo este un hecho relevante en la memoria de este pueblo y provincia, la historia debe recordar que en los inicios de la colonia un acontecimiento marcó el devenir de lo que posteriormente fue la República de los Sambos.

La llegada europea a América subyugó a los pueblos originarios y promovió la trata de esclavos africanos, siendo cerca de 1,5 millones los que llegaron entre 1521 y 1865 y, portugueses, holandeses, ingleses y franceses se repartieron el negocio. John Antón, historiador afroecuatoriano, afirma que la presencia africana en Ecuador debe ubicarse desde el momento mismo del descubrimiento de las costas de Esmeraldas en 1526, pues estas eran parte del tránsito hacia Guayaquil, Lima o Quito.

En 1553, un barco proveniente de Panamá con rumbo a Perú, propiedad del comerciante Alonso de Illescas, naufragó frente a las costas de San Mateo y cerca de 17 africanos hombres y mujeres sobrevivieron e ingresaron por la actual parroquia de Portete, cantón Bolívar, Esmeraldas. El Cimarrón Antón los lideró y luego de enfrentarse con los indígenas locales, estableció alianzas lo que le permitió gobernar. Posteriormente, el liberto Alonso de Illescas siguió sus pasos y constituyó la República de los Sambos, autónoma y libre de la colonia. Desde entonces, los Palenques son un símbolo de resistencia y libertad.

La lucha independentista americana transcurre entre 1810 y 1902, y Quito se la califica como Luz de América por la gesta del 10 de agosto de 1809, pero ¿qué valor significativo histórico se da al Palenque de la libertad de 1553? Es precisa una revisión crítica de la historia, contada no solo desde los triunfadores sino desde los excluidos, por ello es acertada la solicitud del Defensor del Pueblo al Instituto Nacional de Patrimonio Cultural para que declare a Portete como Patrimonio Nacional, como reconocimiento y reparación histórica por la contribución del pueblo afroecuatoriano al país.

Parte de la lucha contra la discriminación requiere sentar hitos históricos, jurídicos y simbólicos, ya presentes como el reconocimiento del Estado intercultural y plurinacional, el Plan Plurinacional para Eliminar la Discriminación Racial y la Exclusión Étnica y Cultural, la política nacional en el marco del Decenio Internacional para los Afrodescendientes 2015-2024, el precedente jurisprudencial contra el delito de odio racial, entre otros; pero hay retos pendientes como la construcción de una etnohistoria incluyente, pero especialmente se requiere abrir la mente y el corazón de una sociedad que aún no valora como propias las diferencias y la diversidad, que nos permita decir que Portete es la cuna emancipadora de América. (O)

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