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Punto de vista

¿Por qué las madres lactantes no se confiesan?

- 02 de agosto de 2016 - 00:00

Hablar de lactancia está de moda, y como toda moda, corre el riesgo de caer en la banalidad. El 23 de julio Buenos Aires fue escenario de una “tetada masiva” para respaldar a una madre que fue expulsada por la Policía local cuando alimentaba a su hijo en un parque. Días antes otra madre sufrió lo mismo en un centro comercial de Guadalajara, México.

En Ecuador esas noticias tuvieron eco y varias expresiones de solidaridad. Nadie se pronunciaría públicamente en contra de la lactancia, pero continúan las miradas “curiosas” -y algunas veces reprobatorias- cuando una madre saca uno de sus pechos en el bus.

Hace falta comprender que la lactancia va más allá del activismo, que es un acto natural y cotidiano, y que ciertas opiniones pueden afectar a una madre. ¿Ha intentado amamantar a su bebé en el supermercado, mientras compra los víveres de la semana? ¿Lo ha dejado llorar inconsolablemente mientras usted almuerza en un centro comercial? ¿Ha suspendido una reunión con su jefe porque la blusa está empapada de leche?... Esto ocurre todo el tiempo y las madres no lo dicen.

Todos hablan de las bondades de la leche materna, pero en la cotidianidad los  mismos allegados a la madre pueden ser un obstáculo. Cuántas mujeres no han tenido que retirarse de una reunión familiar para alimentar a su bebé en el dormitorio o soportar el dolor de los pechos por resistirse a recolectar la leche en un baño.
Y es peor para aquellas que decidieron hacerlo porque las recriminan por demorarse en el baño.

El Ministerio de Salud del Ecuador asesora a las entidades públicas y privadas para la implementación de lactarios, un espacio limpio y cómodo para la madre y su hijo, pero contadas instituciones los tienen. A pesar de ser un tema social extendido, ¿cuántos sindicatos están hablando del tema? La respuesta sobra.

La sociedad está llena de contradicciones. Primero alienta a la mujer a ser madre (porque se lamenta si no tiene hijos) y luego la critica si ‘corrompe’ las buenas costumbres. Una amiga lo resumió así: “No puedes llevar a tu hijo al trabajo para darle de comer, pero además debes hacer tu trabajo en menos tiempo y mejor que antes”. (O)

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