Periodismo de guerra en tono épico

- 21 de abril de 2019 - 00:00

Ryszard Kapuscinski es para el periodismo un referente. Y lo es por su trabajo temerario y tesonero con valientes crónicas y reportajes que narran, con un estilo literario y testimonial, los avatares de la guerra. De hecho, el contexto que ha conocido y en el cual arriesgó su vida fue el de las guerras anticoloniales africanas.

Un filme del español Raúl de la Fuente y del polaco Damian Nenow relieva su labor periodística comprometida, su legado y su memoria. Se trata de Un día más con vida (2018), ganadora del premio del público del Festival de San Sebastián el pasado año y, más recientemente, del premio Goya a la mejor animación.

Un día más con vida es una película animada. Tiene testimonios de combatientes sobrevivientes de la guerra de Angola y piezas documentales de su proceso independentista. La película se inspira en el libro homónimo de Kapuscinski de 1976, cuando él vio a Angola liberarse del yugo portugués en 1975, y cuando, inmediatamente, dicho Estado se sumía en la “confusão”, término con el que se conoció ese período del parto doloroso y terrible que lo dividió.

Angola nació acunando la causa de los pobres, aunque otra parte del país pretendió seguir atado a la vida colonial. Este hecho produjo una guerra civil auspiciada, por un lado, por el comunismo internacional y, por el otro, por el imperialismo norteamericano. La película recuerda que tal guerra, dadas las riquezas del país, se extendió hasta 2002, desangrándola por completo.

Un día más con vida contrapone el arriesgado espíritu de Kapuscinski como reportero para lograr una histórica entrevista con Farrusco, comandante líder del proceso independentista. Su viaje, a través de los caminos de la muerte, es la demostración que el periodista comprometido tiene una misión: pese a que hay un entrevistado clave, debe ser fiel a la voz y a la presencia de esos otros héroes anodinos (como Carlota, la revolucionaria…, la misma gente que lucha por la libertad) que silenciosamente apuestan a la utopía de la vida plena. Por ello el estilo de animación: el trabajo del periodista se desenvuelve en un mundo apocalíptico fantástico, como si fuera el de un tiempo suspendido y pesadillesco, frente a esas otras vidas que quedaron y las que se fueron.

Algunos de los héroes independentistas hoy están viejos y son ellos los que dan testimonio fiel de ese misionero de la prensa que ayudó a que Angola sea más libre que nunca. (O)

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