Pedir confianza sin confiar

- 05 de julio de 2016 - 00:00

El derecho de participación que consagra la Constitución de la República se funda, por sobre todas las cosas, en la capacidad de elegir y ser elegidos, siendo el caso que al ser elegidos se espera se actúe con responsabilidad en la administración de la cosa pública en beneficio de todas y de todos.

Las elecciones proyectadas para febrero de 2017, nos permitirán escoger nuevo Presidente y Vicepresidente y 137 asambleístas, circunstancia que agita el panorama político del país a menos de ocho meses de su desarrollo. Presuntas precandidaturas, que desde ya gozan con aceptación o rechazo de nuestro pueblo, presentan la necesidad de llevar a cabo un profundo análisis de lo que cada una de ellas representa.

Al constatar el perfil de algunos de quienes se consideran elegibles, recuerdo lo mencionado en el informe a la nación presentado meses atrás por el Presidente de la República, quien señaló la necesidad de establecer un Pacto Ético entre los postulantes a la Presidencia de la nación y nosotros, el pueblo ecuatoriano.

El referido Pacto Ético tiene relación a que no pueden ser candidatos a la Presidencia de la República aquellos que al desconfiar de su país mantienen dinero en bancos e instituciones financieras de paraísos fiscales, acto que, a todas luces, lesiona los intereses de todos los ecuatorianos. ¿Cómo pueden pretender la confianza de los ciudadanos, solicitar su voto en las urnas, si ellos no confían en su propio país?

En lo personal, pedir confianza sin confiar, desde ya me suena al más profundo engaño en el que se busca hacer caer a la ciudadanía, basados en la vieja usanza, la demagogia amparada en falsos ofrecimientos.

Algunos de estos precandidatos ofrecen atraer la inversión extranjera a nuestro país, con el fin de dinamizar la economía local, es entonces cuando salta la lógica y entiendo el insulto del que estamos siendo objeto los ecuatorianos. ¿Cómo puede alguien ofrecerme atraer inversión extranjera, si ni siquiera sus recursos se encuentran invertidos en Ecuador?

Bajo este escenario, siendo el caso de respetar a nuestra ciudadanía y de respetarnos a nosotros mismos, propongo que dicho Pacto Ético se extienda no solo a los candidatos a la Presidencia de la República, sino a todas aquellas personas que aspiran ejercer alguna curul de representación pública.

Lo propuesto se basa en la confianza que debe existir del pueblo para con sus representantes y de los representantes para una Patria cuya administración constará bajo sus decisiones. Debo entonces entender que si no tengo el dinero en la banca de mi país es porque no confío en su progreso ni futuro.

El pueblo no es tonto, ha madurado. Confío en el buen criterio y en la sana crítica de nuestra gente que no debe dejarse engañar ni confundir por tales mentiras, previo a ejercer nuestro constitucional derecho a elegir y ser elegidos. Desarrollemos un análisis básico y lógico sobre la transparencia de cada uno de los pre candidatos, que hoy nuevamente se acuerdan que existe un pueblo y salen a las calles en busca de nuestra confianza. Exijamos transparencia y justicia social. ¡Juntos somos invencibles! (O)

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