El reto del emprendedor

- 07 de abril de 2019 - 00:00

La ganadora del Óscar al Mejor documental, Free Solo (2018) de Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi, es la metáfora de un emprendedor que reta a la naturaleza, la domina y luego saca partido de su obra, mediante la misma película de la cual es protagonista.

El documental sigue los pasos del treintañero escalador Alex Honnold, especialista en hacer proezas en paredes de gigantescas rocas y cerros de caras verticales en el estilo de escalada libre. El título en principio alude a este hecho, pues, el “free solo” vendría a ser el estilo de algún escalador deportista que trepa los altísimos y peligrosos muros sin protección, sin ayudas de arneses o de equipamiento, y más aún sin contar anclajes de seguridad.

Para dominar el gran muro (y eso se ve), Honnold, ha debido estudiarlo, ha debido convivir con la roca, ha debido ver sus tramos por mucho tiempo, hasta luego realizar su obra. La tarea de escalamiento, en efecto, requiere una maestría notable, una preparación y, al mismo tiempo, un riguroso plan a seguir con base a los intentos experimentados.

Free solo tiene tres historias que se entrecruzan: la primera, es la vida de Honnold y su preparación física y psicológica, que obliga a las personas que le rodean, su familia, a seguir su ritmo y su meta; la segunda, la de los periodistas que, mimetizados entre la vegetación, sin hacer sombra a la tarea del escalador, deben registrar y reportar lo que acontece; la tercera, que muestra la escalada a la gran roca El Capitán, de alrededor 900 metros de altura en el Parque Yosemite de Estados Unidos.

Sin duda, la que pone los pelos de punta es esta tercera historia porque se ve a un hombre con la sola ropa deportiva, trepando el muro, como si fuera un insecto. Pero habría que ver también la metáfora de Free Solo.

Su propuesta recuerda a un western americano: un hombre solo que enfrenta y domina lo agreste de la naturaleza; rompe con sus reglas e impone las suyas; mira el peligro; quienes le rodean se van sometiendo a su autoridad y, finalmente, planta su acto heroico como símbolo de que todo se puede con tesón y paciencia.

De ahí que se ve a un emprendedor seguro de sí mismo, un solitario que apuesta y vence, un hombre que se impone una empresa de riesgo y con ella vence todo pronóstico. Free Solo vendría a ser el momento en el que el concierto de voces (incluso las de la naturaleza) se callan para dar paso al ritmo que impone el escalador que ejecuta su obra maestra. (O)

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