No llores por mi Sudamérica

- 16 de septiembre de 2018 - 00:00

La decisión de Iván Duque, el nuevo presidente colombiano, para la retirada de su país de la organización Unasur, no solamente es la inauguración de las medidas que el mandatario deberá tomar en su nuevo cargo, sino también el certificado de defunción del tradicional y precario proyecto de cooperación de la parte sur del continente americano. La drástica declaración es al mismo tiempo un amplio mensaje de que los tiempos de la integración latinoamericana pasan por un período negativo que se presenta con visos de ser terminal y no meramente temporal. La atmósfera en el subcontinente latinoamericano no es aislada, sino que viene acompañada de un contexto adverso a los experimentos de integración (y de cooperación económica) en todo el continente, bajo el influjo amenazante de Estados Unidos liderados por Trump. Por otra parte, el núcleo de la Unión Europea, que fuera un faro de mensajes positivos en el pasado, no parece pasar por sus mejores momentos. Se halla bajo la ambivalencia de ciertos miembros (y el influjo del Brexit) y la presión de sectores populistas que no solamente socavan el consuetudinario mensaje de unión, sino que vienen trabajando sin cesar por la prioridad del nacionalismo, azuzado por la inmigración descontrolada. Mientras la debilidad europea puede considerarse temporal y al mismo tiempo consustancial a su largo desarrollo de más de medio siglo, los síntomas latinoamericanos son más serios, ya que la historia de la integración del subcontinente no rebasa los conatos de experimentos y declaraciones ampulosas. Además, el registro de proyectos adolece de un problema innato que consiste en no solamente equivocar los límites geográficos, sino también en responder no a unos objetivos positivos de sumar, sino también a responder a unas miras de plasmar proyectos en contra de algunos vecinos y competidores en la media distancia. La defunción de Unasur estaba anunciada desde los momentos en que Argentina, Brasil, Chile, Perú y Paraguay decidieron suspender su membresía. Un largo periodo sin secretario general carcomía su funcionamiento. Pero diversas voces han estado señalando que las carencias de Unasur proceden de orígenes complementarios y de su curioso ADN. (O) et

 

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