La medida es pragmática

- 18 de agosto de 2018 - 00:00

La decisión del Gobierno es la adecuada. No se puede sostener un proceso migratorio tan anómalo porque más allá de la sensibilidad social que puede generar este tema, ya que se trata de un drama humano, se debe tener una noción de Estado y como tal hay que establecer políticas públicas, hay que pensar en todas las aristas que surgen a raíz de este problema (la ola migratoria).

Entonces lo que se busca es tener un proceso de regularización y de control, poner un poco de orden en función de varios aspectos; el primero, es el que tiene que ver con el sentido humanitario. Usted no puede tener una estampida de gente sin ningún tipo de control y abocada a condiciones humanas difíciles, porque es allí donde surgen problemas como las redes de tráfico y trata de personas y que luego generan problemas de índole delincuencial.

Desde el punto de vista económico el país tiene que precautelar, por lo menos, a las personas que se queden en el país, que la economía tenga la capacidad de absorción ante este tipo de situación, porque no es lo mismo tener una población de 500.000 habitantes en un periodo de 5 a 10 años que la misma cantidad en un corto periodo; no hay capacidad económica que permita absorber, entonces se tendrá luego un drama social que derivará en una situación delincuencial.

Desde el punto de vista político también significa poner un poco de presión internacional para que en otros países se tomen medidas, sobre todo en Venezuela, que es corresponsable de este problema.

Ante la ausencia de un proceso de toma de decisiones o de mecanismos a nivel regional, como lo hubiera podido hacer la Unasur u otro organismo, se debe optar por medidas unilaterales que buscan generar un poco de presión para otros países, para que en su momento también implementen políticas, previo a una coordinación adecuada.

Es decir, más allá de la medida unilateral, lo que se busca es poner una mirada de largo plazo frente a esta situación, porque se debe tomar en cuenta que la situación en Venezuela es cada vez más complicada.

Además, en otros países del mundo, que han sufrido el mismo proceso, han tomado similares decisiones.

Hace veinte años nuestro país tuvo un proceso de migración fuerte hacia Europa y allá impusieron visas, por tal motivo el tema no va por un asunto de carácter moral, sino que hay que ver las cosas desde un punto de vista pragmático y en función del interés del Estado, que no es lo mismo que las lógicas individuales.

Todos los países tienen la capacidad soberana de imponer mecanismos de control  migratorio y eso está por encima de las convenciones internacionales y esos principios de derecho universal que nos gusta escuchar. Se debe actuar en función del interés común y con lógica nacional. (O)

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