Llevar la casa a otro lado

- 09 de junio de 2019 - 00:00

China le apuesta a la ciencia ficción y al cine espectacular de catástrofes. Lo hace con base en un cuento del escritor Liu Cixin –ganador de varios premios en el género– con La Tierra errante (2019), dirigido por Frant Gwo. El tema es: si el Sol está en proceso de morir y, con él la extinción del sistema solar, con consecuencias para la humanidad, esta debe migrar a otros planetas. Con el cine norteamericano nos acostumbramos a que tal migración tendría que hacerse usando naves espaciales y colonizando planetas; con el cine chino estamos frente a otro escenario: usar el planeta Tierra como nave espacial, propulsada por miles de motores, que lleve a la población a otro sistema.

La Tierra errante, en efecto, trae la descabellada idea que anotamos. Mover al planeta fuera de su circuito es cosa de gigantes, pero en la ciencia ficción esto parece ser razonable. La película desafía a películas ya conocidas de Hollywood –pienso en Armageddon (1998) de Michael Bay o Impacto profundo (1998) de Mimi Leder– con un argumento que se centra más en las relaciones familiares intergeneracionales. Gwo aprovecha las posibilidades de los efectos especiales, de una banda sonora efectista, de contrastes de luz y la presentación de un escenario posapocalíptico para demostrar que la ciencia ficción presenta hipótesis que abren a la creatividad e innovación.

Desde ya, es asombroso el llevar a la Tierra fuera de su órbita en un viaje que podría durar unos 2.500 años. Los chinos enfatizan en la idea de hacer de la Tierra una nave espacial y, al mismo tiempo un hogar, que nos transporta. El concepto de hogar está presente en toda la película y Gwo facilita esta presunción cuando nos hace creer que, en las megaciudades subterráneas construidas para el viaje sideral, la vida sigue siendo como la cotidiana, con sus instituciones y costumbres humanas, etc. De ahí que el concepto fuerte es el de la familia, siendo el eje de la historia un clan que ayudará a que el viaje no termine mal. Así, Gwo muestra que el éxodo es de la familia humana unida, fuera de sus diferencias.

La Tierra errante, por ello, es más que una película catastrofista; es un ejemplo de cine ideológico que enfrenta los valores individualistas del cine occidental. Aunque remede los recursos de este, expresa que la responsabilidad de un mundo futuro está en la comunidad, en un gobierno que educa los valores sobre la familia y desarrolla tecnologías en bien del pro-común. (O)

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