¡Lesbiana!, dilo con orgullo

- 01 de julio de 2018 - 00:00

La sociedad es parte de un sistema que privilegia lo masculino sobre lo femenino y a eso le llamamos patriarcado. Ser mujer en una sociedad así es muy duro; pero ser mujer lesbiana en esta misma sociedad lo es mucho más. La sociedad tiene sus propias dinámicas al igual que la cultura, la religión y la política y es asombroso sentir cómo todas estas dinámicas confluyen, se mueven y se alimentan entre sí para hacernos saber que si desafiamos las normas obligatorias habrá consecuencias. Nos han dicho tantas veces que ocultemos lo que sentimos que nos lo hemos creído.
La televisión, la prensa y la radio han ocultado de tal forma nuestra presencia que no sabíamos dónde estábamos o si habían más como nosotras. Las calles, los parques y hasta la vecina del barrio han evitado mirarnos y, si lo han hecho, su mirada inquisidora ha traspasado nuestro cuerpo hurgando el origen de “la maldad“, evitando ver nuestras manos juntas, evitando ver nuestros besos, evitando ver nuestros afectos, evitando ver nuestras familias, evitando simplemente vernos. La familia ha intentado buscarnos el príncipe azul, cambiarnos de ropa, ajustar nuestras expresiones, volvernos al estándar de cualquier manera, incluso con violencia. El Estado tampoco nos ha mirado, no le conviene; la heterosexualidad es la norma  y resulta una ofensa contradecir aquella regla que paradójicamente siempre viene acompañada de alusiones bíblicas o moralistas. ¿Y nosotras? Bueno, algunas se han acostumbrado a no verse a sí mismas; otras viven junto al sufrimiento y la clandestinidad, pero también existimos otras, estas me gustan mucho más; son las que además de vivir su experiencia lésbica se han involucrado en la transformación. Son mujeres que viven su sexualidad de forma libre y placentera, pero también reivindican su derecho a ser ellas mismas en todos sus espacios. Son conscientes de que su experiencia lésbica es parte integral de ellas mismas, al igual que su condición étnica, edad o nivel socioeconómico. Son mujeres que han hecho del ejercicio de su sexualidad un espacio seguro, un espacio para el amor y la deconstrucción de aquellas normas, miedos, violencias que parecen imposibles de romper. No queremos ser víctimas ni replicar un sistema nefasto que lastima la dignidad de las personas; queremos la posibilidad de construir nuestra propia felicidad. ¡Somos lesbianas y lo decimos con orgullo! (O)

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