Punto de vista

Las crisis que se presentan en la vejez por lo general transcurren en silencio

24 de octubre de 2015 - 00:00

Punto de vista

Con el transcurso del tiempo y el envejecimiento se produce una modificación subjetiva del pasaje del tiempo. Expresiones tales como ¡qué rápido que pasó el tiempo!, ¡va quedando cada vez menos!, ¡cómo creciste!, ¡soy el próximo en la fila!, son comunes en los adultos mayores. La perspectiva del tiempo comienza a ser tomada más en función de lo que falta por vivir, que por lo que ha transcurrido desde el nacimiento.

Surge la conciencia de la finitud, marcada por el crecimiento de los hijos, la muerte de los padres y la muerte sucesiva de los parientes, amigos y conocidos de la misma generación. Hay una sensación subjetiva de que el tiempo de vida pasa más rápido y contrariamente el tiempo cotidiano parece lento con sentimientos de aceleración e impaciencia.

Las crisis de la vejez transcurren por lo general en silencio. Hay un retorno hacia lo intracorporal, una especie de ensimismamiento, que constituye una carga y un capital negativo en el envejecimiento. Pueden surgir diferentes caminos del enfermar, originados en la pulsión de muerte.

Estamos en la antesala del desencadenamiento psicosomático. Una depresión convencional pre-existente puede adquirir un carácter orgánico, porque conduce a la ruptura de un equilibrio. La mayor o menor capacidad para el procesamiento de las crisis se vincula con los distintos elementos que participan en el envejecer personal (filogenia, familia, herencia y factores individuales). Dentro de los factores individuales interesa la forma de tramitar los traumas.

En todo caso hay que intentar la posibilidad de apertura para seguir teniendo proyectos; para insertarse en ellos, en un ámbito convencional cuando los espacios habituales claudican.

La fisiología, la clínica y la gerontología más las descripciones subjetivas de pacientes, señalan una lenta disminución de la cantidad de horas de dormir a medida que avanza la edad. Puede mantenerse la duración a expensas de la profundidad. Con el insomnio, muy frecuente en las personas mayores, queda interferido el proceso normal del ciclo sueño-vigilia que produce el dormir.

El insomnio crea tensión vital a través de diversos síntomas y degrada la vitalidad. Se puede tener sensación de peligro, el que es experimentado como anticipación de la muerte. (O)

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