Estímulos tributarios, lo bueno, malo y feo

- 25 de junio de 2018 - 00:00

La Asamblea aprobó en segundo debate la Ley de Fomento Productivo, que básicamente pone en discusión crear “estímulos tributarios” -exenciones de impuestos- principalmente, a la exoneración desde 8 hasta 15 años en el Impuesto a la Renta (IR) para nuevas inversiones en sectores estratégicos.

La exoneración es una liberación o un “salvavidas” para no pagar impuestos, a pesar de existir riqueza tributable o capacidad económica que obligarían a hacerlo como el resto de mortales.

Lo bueno: las exoneraciones tributarias promueven el ingreso de nuevos capitales para incrementar las plazas de trabajo y aumentar el consumo. Su costo, el Estado renuncia a exigir el pago de los impuestos.  ¿Es esta la mejor fórmula? Parece que no. Los países considerados los mejores para hacer negocios en el mundo, de acuerdo al Banco Mundial, son Nueva Zelandia con una tasa en el impuesto a las ganancias del 34,5%, le sigue Singapur con el 20,3%, Dinamarca con el 24,2%. Ecuador ofrece el 0%, lo cual no es nuevo. Exoneraciones de impuestos ya se aprobaron en el Código de la Producción y la Ley de Alianzas Público Privadas. Así que podemos estar frente un salto al vacío y un acto suicida si por esta política la recaudación llega a bajar.

Lo malo: minar el concepto de ciudadanía fiscal, construido desde que se creó el SRI, por el cual el Estado y la sociedad se lo hace con el pago de impuestos, en función de su capacidad contributiva. El concepto de fondo que se propone con las exoneraciones tributarias es que pueden obtenerse ganancias legítimas en el país sin pagar IR.

Lo feo: se genera inversores buenos vs.  malos. La empresa atunera ecuatoriana que existe y que invirtió hace muchos años en el país, pagando impuestos en tiempos buenos y malos, con la nueva ley seguirá pagando el 25% de IR. La nueva atunera qatarí que se instale al amparo de la nueva ley, hará lo mismo que su vecina y pagará 0% de IR, el impuesto dejado de pagar irá al bolsillo de sus socios. ¿Es lo que queremos?

Muchas empresas no están contentas con el sistema tributario actual por la cantidad de impuestos existentes, lo que hace precisa

una racionalización, aminorando las tarifas y eliminando una serie de exenciones vigentes. Pero ello debe hacerse para todos los empresarios: los que están y los que vendrán, y que todos participemos con las mismas reglas de juego. (O)   

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