Punto de vista

Esta historia debe tener final feliz

- 15 de julio de 2016 - 01:27

Independiente liquidó los pronósticos, la historia y los comentarios de quienes pensaron que a este “equipito” del Valle solo le jugó la suerte ante el campeón vigente River Plate. Ni el antecedente de haber dejado en el camino a otro que conquistó la competición, Colo Colo en 1991, convenció a muchos especialistas, argentinos en su mayoría, que este cuadro supuestamente pequeño, que le pelea año a año de igual a igual a los legendarios Barcelona, Emelec, Liga (Q), El Nacional y Deportivo Quito, podía superar los fantasmas de jugar en la temible Bombonera contra el cuadro más sonado del continente y seis veces campeón de la Copa Libertadores. “De difícil a imposible que esta edición de Libertadores se le escape a Boca. "Hasta el día de hoy es la copa más fácil que se le presenta (a Boca), si no la gana, nos va a doler muchísimo, yo creo que nunca tuvo tanta facilidad de llegar a una final. Va a jugar una semifinal con todo respeto que se merece con Independiente del Valle que no puede creer donde está", señaló Román Riquelme antes del encuentro que Independiente del Valle superó 3-2.

“Ganamos porque siempre tuvimos esa mentalidad; algunos colegas suyos ya nos daban por eliminados pero hoy festejamos”, contestó, con fútbol y palabras Junior Sornoza, uno de los cracks formados por el club de Sangolquí, a un periodista de la cadena Fox.

No es un sueño, es el sueño cumplido de un club que pisó por primera vez la serie A del fútbol ecuatoriano en 2010 y que muestra en su estadio una pancarta que dice: Futuro campeón del fútbol ecuatoriano. Pero que antes podría ser campeón de la Libertadores, un torneo destinado a ser conquistado solo por los grandes, con poquísimas excepciones como la de aquel Once Caldas de 2004 que venció justamente a Boca. El ‘Leicester de Sangolquí’, como le llaman algunos de sus hinchas y otros que, pese a amar otros colores, quieren ver a este equipo en el primer sitial de América, ha tomado el testigo de Barcelona y Liga al convertirse en el tercer cuadro ecuatoriano que se mete en una final.

Independiente, el no favorito en todas las llaves que ha disputado, incluso en la que viene, ha dado un mensaje con su triunfo en Buenos Aires. Apuesta en grande. No le basta con la final. Trabaja y se esfuerza para que este proyecto termine con manos ecuatorianas levantando un trofeo como pasó con los jugadores albos y Alberto Spencer, tres veces campeón con Peñarol. Este Independiente del Valle, convertido en la mejor cantera del balompié del país, demostró ayer, una vez más, que le sobra valentía para enfrentar a clubes grandes en escenarios legendarios como el Monumental de Chile, el de Buenos Aires, el Olímpico Universitario de Ciudad de México y la Bombonera. El equipo de Michael Deller y Pablo Repetto se alista para la lucha con Atlético Nacional de Medellín, otro campeón (1989) que para Independiente no es invencible. (I)

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