Equidad de género y gobiernos locales

- 10 de marzo de 2019 - 00:00

Es en las ciudades donde, por lo general, las mujeres, niñas y adolescentes desarrollamos nuestras actividades diarias (la población se concentrará en las zonas urbanas en un 70% hasta el año 2050).

Por cuestión de asignación de roles, las mujeres combinamos las actividades educativas y laborales con trabajo no remunerado del hogar en una proporción más alta que los hombres, incluso, a la media de otros países de la región.

Y a pesar de que las actividades no remuneradas nos consumen y nos vuelven más vulnerables a sufrir violencia en sitios públicos y privados, en Ecuador, ni los gobiernos locales en su planificación, ni los candidatos en sus propuestas de campaña, consideran al enfoque de género como una política pública.

Si bien a nosotras nos preocupa que los espacios públicos estén mantenidos, limpios y que por ellos se pueda circular, también nos preocupa no ser acosadas física, verbal o sexualmente, o que, por nuestra condición, seamos más proclives a la delincuencia común y la inseguridad.

La planificación urbana es herramienta para combatir la violencia en general y en especial la que azota a las mujeres.  Esta urbanización, desde una perspectiva de género, incrementa las probabilidades de que las mujeres ingresemos a un empleo pleno, a que bajen las tasas de fertilidad y a un incremento de nuestra autonomía.

Por ende, el tema de la violencia que se ejerce en las ciudades  en contra de las mujeres, niñas y adolescentes, no puede ser ignorado y minimizado en campaña.  Y menos se puede aceptar que las autoridades y los candidatos planteen hacer propuestas en base a “ciudades y “espacios públicos neutros”.

La violencia urbana tiene una connotación diferente para hombres y mujeres y en la violencia que se ejerce en contra de nosotras hay un componente cultural y social que debe ser considerado al planificar.

Las acciones que los gobiernos asumen (u omiten) a fin de afrontar un problema constituyen la forma de relacionarse entre estos y la sociedad;  de ahí la importancia en cómo lo abordan y lo solucionan.

Por tanto, que los municipios y los candidatos ignoren la problemática de la violencia que se ejerce en las urbes en contra de mujeres y que no le otorguen la importancia que merece, profundiza la brecha entre hombres y mujeres. (O)

Alicia Galárraga
Empresaria y coach de mujeres

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