Una mujer de consenso y diálogo

- 16 de agosto de 2018 - 00:00

Es una mujer de consenso y de diálogo. Logró restituir la credibilidad a una Asamblea destrozada por la destitución de su extitular, José Serrano. También organizó la agenda de proyectos de ley con la participación de todas las bancadas. Elizabeth Cabezas, la presidenta de la Función Legislativa, no imaginaba siquiera que un día estaría en el podio más alto.

Después de cuatro meses hizo un balance de su gestión: hay 9 leyes aprobadas de 48 proyectos programados hasta 2019, y fiscalizó a 317 funcionarios de Estado y hay otros tres en lista de espera para empezar el trámite de juicio político al regreso de la vacancia legislativa, el 29 de agosto.

En ese corto tiempo, ella hizo más en este tema que sus antecesores. Serrano, quien estuvo 11 meses al frente de la Asamblea, censuró a un funcionario: el excontralor, Carlos Pólit, por corrupción, y autorizó el inicio del proceso penal al exvicepresidente Jorge Glas, por asociación ilícita por el caso de Odebrecht.

En cambio, Gabriela Rivadeneira, quien estuvo dos períodos en el cargo, tuvo un “acercamiento” a la interpelación con Augusto Espinosa, exministro de Educación, que fue salvado en la Comisión de Fiscalización.

Hoy en la Asamblea se respira un aire de tranquilidad y de transparencia. Mientras en la época del exministro del Interior se vivía en un “estado” de seguridad y de guardaespaldas. Con Rivadeneira el Legislativo era la “caja de resonancia” del Ejecutivo, donde no había ningún espacio para la oposición.

Cabezas no impone nada y encontró la manera de aprobar normas importantes para el país como la Ley de Fomento Productivo o la Ley de Lucha contra la Corrupción, por ejemplo, sin tener una mayoría parlamentaria.

Su administración, además, marca la diferencia porque se adhirió al pedido de austeridad del Gobierno central y canceló los viajes, viáticos y gastos innecesarios.  En su gestión hay 1.312 funcionarios y tiene tres asesores, eso está en consonancia con la Ley Orgánica de la Función Legislativa que permite dos asesores y dos asistentes a cada asambleísta.

En la época de Serrano había 1.420 funcionarios y él tenía 23 asesores y 14 especialistas y analistas para su presidencia. Con Rivadeneira había 1.300 funcionarios y ella tenía 12 asesores. (I)

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