Punto de vista

El extinto Manta Sport puso la primera piedra

- 27 de junio de 2017 - 00:00

A dos fechas de finalizar la primera etapa del torneo ecuatoriano de fútbol, Delfín está a un pasito de superar las mejores participaciones de equipos manabitas en la historia. Han pasado 38 años de aquella fenomenal campaña del ya desaparecido Manta Sport Club, que liderado por José Valencia en la delantera hizo soñar a sus seguidores con la corona. La tercera ubicación, detrás del campeón Emelec y el subcampeón Universidad Católica, fue su premio consuelo, pero también la demostración de que un equipo chico, que había ascendido a la serie A a mitad de año, podía pensar en grande. El club mantense nunca más logró realizar un papel de esa magnitud y fue Liga de Portoviejo que volvió a hacer sentir al fútbol manabita con su desempeño tres años después. La calidad de Óscar Giorgi, Omar Marchese, Mariano Biondi, Carlos Gorozabel y Orly Klínger, además de los goles del argentino Arístides Rodríguez, segundo artillero de la temporada con 22, fueron clave para que la ‘Capira’ luche palmo a palmo con El Nacional y Barcelona por el título del certamen de 1982. Tampoco pasó del tercer lugar y sus posteriores actuaciones desmejoraron. El fútbol manabita siguió siendo importante como generador de jugadores que pasaron a enrolar las filas de los grandes, pero el rendimiento de sus clubes fue muy inestable. Al punto de que llegaran a ser señalados como ‘ascensores’, porque tras clasificarse desde la B arrasando con los rivales, no duraban más de un año en la serie A, donde sufrían deshonrosas goleadas, especialmente cuando visitaban a equipos de la altura. Otra muestra del desequilibrio futbolístico de esa provincia es que el Green Cross, que brilló en la década del 90, abandonó la A en 1996 y nunca más volvió. El cuadro en el que destacaron Erwin Ramírez, Alberto Montaño, Jimmy Achilie (+), Bertoni Zambrano y otra vez José Valencia, estuvo cerca de clasificarse a un torneo internacional, la Copa Conmebol 1994: El Nacional lo dejó afuera. Y en 1995 fue el tercer mejor ubicado en la tabla acumulada del campeonato, por debajo del monarca Barcelona y el vicecampeón Espoli. El balompié manabita no pasaba de uno que otro destello por década y siempre justificó que sus equipos, en el caso de tener un buen arranque, se desinflaran tarde o temprano. El nuevo Manta (FC) llegó a ser aplaudido por quitarse el traje de ‘sube y baja’, ya que desde 2009 a 2013 se mantuvo en la A, hasta que a finales de 2014 volvió a caer a la B, el año en que Delfín recién logró retornar a ese nivel tras ganar la segunda categoría en 2013. Ahora son los extremos del fútbol nacional, el uno es puntero en la A y el otro es colista en la B. La posible gesta del Delfín será un gran paso en la evolución del fútbol manabita, una de las mejores cunas de jugadores en el país. (I)

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