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El biocrudo como materia prima del siglo XXI

29 de marzo de 2018 00:00

Desde 1859 cuando se extrajo el primer barril de crudo y durante los últimos 150 años, el petróleo ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la sociedad y por ende de la economía global, sin embargo, las reservas de esta materia prima están por agotarse, por ello, científicos en todo el mundo investigan alternativas que reemplacen al crudo de origen fósil, amigables con el ambiente y con características similares o superiores a este.

El bio-crudo es una de las opciones que aparece en los últimos años y podría utilizarse en el futuro como impulsor económico. Una de las formas para obtenerlo es el procesamiento de algas que se desarrolla en ambientes controlados, no contiene metales pesados, azufre, ni otros contaminantes no deseados, siendo más limpio. Es llamado de tercera generación porque no atenta contra la seguridad alimentaria y supera su producción por kilómetro cuadrado, en comparación con biocombustibles de maíz o caña de azúcar. Su desventaja radica en que la producción es insuficiente para satisfacer necesidades energéticas cubiertas en la actualidad por el petróleo.

También existe tecnología para la obtención de crudo mediante el aprovechamiento de la biomasa a través de la pirólisis, que es el proceso de descomposición de la materia orgánica por calentamiento (entre 450 y 600 ºC); en donde la ausencia de oxígeno permite la formación de los productos gaseosos y líquidos semejantes al petróleo y una fracción sólida aprovechable energéticamente.

Hace poco tiempo se investiga una tecnología emergente, conocida como crudo azul que se obtiene de la combinación de dióxido de carbono (CO2), que resulta de los gases de escape de diferentes industrias, con hidrogeno (H2) y oxígeno (O2), provenientes de un proceso de hidrólisis paralelo, esto da como resultado crudo sintético de características similares al crudo fósil. Este método se realiza en un reactor de Fischer-Tropsch y consiste en la unión de las moléculas de los gases en una cadena mucho más larga.

En el caso de Ecuador al ser productor y exportador de crudo deberá enfrentar la crisis del agotamiento de este recurso en un futuro cercano, por lo que implementar estas tecnologías resulta necesario y viable gracias a sus características ya que cuenta con más de 18 millones de toneladas métricas anuales de biomasa residual que puede transformarse en bio-crudo mediante pirólisis. Además genera anualmente cerca de 42 mil kilo-toneladas de CO2 con potencial de transformarse en crudo azul y podría generar fácilmente bio-crudo a partir de algas, por sus condiciones climáticas.

En la actualidad existen investigaciones en fase experimental que incluso han desarrollado plantas piloto por parte de universidades, empresas privadas e institutos públicos, por lo que el siguiente paso es unir fuerzas para explotar esta enorme riqueza.

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