El equipo era una incógnita antes del Sudamericano Sub-20

- 12 de febrero de 2019 - 11:53

El equipo comandado por Jorge Célico tiene algunos méritos en su conquista del Sudamericano de fútbol Sub-20 de Chile. Antes que nada, la “Mini-Tri” no llegó -siempre ha ocurrido- como favorita para clasificarse al Mundial de Polonia, y menos para ganar el campeonato.

La historia señalaba que el conjunto sub-20 de Ecuador solo había clasificado a tres mundiales de la categoría y nunca conquistó un título de campeón.

Brasil, Argentina, Uruguay, Colombia, tal vez Venezuela por su última campaña, hacían fila para llevarse los laureles en la competencia de este año.

Ecuador, en cambio, llegaba con el propósito de llegar al hexagonal final y luego ir paso a paso, con un DT reconocido por su talento para descubrir jugadores, pero con un último mal sabor de boca en su corta participación en la selección mayor en las últimas eliminatorias sudamericanas.

A cargo de la sub-20, Célico comandaba un equipo con jugadores de gran proyección, pero pocos con un gran recorrido en primera categoría, como sí ocurrió en otras ediciones con Franklin Salas, Líder Mejía, Iván Kaviedes, Moisés Candelario... Para Chile 2019, Moisés Ramírez, Diego Palacios y Gonzalo Plata eran candidatos a destacar, pero los otros eran una incógnita, pese a haber sido seleccionados por sus buenas condiciones.

Leonardo Campana, si bien ya había firmado por Barcelona, no llegaba como la gran esperanza goleadora y muchos se quedaron con las ganas de ver en combate a Stiven Plaza, talentoso atacante que fue fichado nada más y nada menos que por Ronaldo Nazario para el Valladolid. Pero así como Campana terminó siendo la revelación del Sudamericano, Ramírez, Espinoza, Mina, Plata Quiñónez, Porozo, Vallecilla, Quinteros, Cifuentes, Rezabala y otros se convirtieron en los baluartes de un conjunto que voló muy alto y que aterrizó, como para tomar impulso, con las derrotas ante Uruguay. (O)

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