De Guatemala a Guatepeor

- 13 de enero de 2019 - 00:00

Guatemala no deja de sorprender a la comunidad internacional. En un primer momento, su presidente Jimmy Morales se granjeó la admiración de la población, porque respaldó que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) intervenga de manera directa en la lucha contra la corrupción debido a que el estado de descomposición social no podía ser mayor.

Para muestra un botón: los principales actores políticos estaban directamente involucrados. Tampoco se puede perder de vista que Morales ganó las elecciones por su discurso contra la corrupción y la impunidad, y que uno de los factores que posibilitaron su triunfo fue su imagen de outsider, es decir de alguien que, aparentemente, no estaba contaminado por la mala política.

En este segundo momento, el mundo mira con asombro lo que sucede en este país centroamericano, porque el Primer Mandatario terminó de manera unilateral el acuerdo con la ONU que actuaba bajo la figura de Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

Es decir, ya no se investigarán los hechos de corrupción, que a decir de varias fuentes involucran a los allegados de Morales e, incluso, a él mismo. Lo que ahí se observa es un contrasentido en la lucha contra la corrupción, ya que quien dio el impulso inicial ahora retrocede y descalifica los resultados encontrados, porque su entorno está afectado inevitablemente.

Si bien, la corrupción no es un fenómeno que se produce de manera exclusiva en algún lugar, sin embargo es más propensa cuando las instituciones de la democracia, bajo la figura de las principales funciones del Estado no cuentan con independencia, autonomía, controles y balances, recursos y una política permanente de rendición de cuentas que sea abierta para la población en cualquier momento.

Guatemala evidencia un Estado en descomposición permanente, pues la falta de voluntad cívica y política de las autoridades configuran un escenario de impunidad que siempre será peor a cualquier contexto de permanente denuncia sin justicia. Este país vive una ola de violencia atravesada por una crisis ética de la política a todo nivel. (O)

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