Esta carta es para usted, señora Colombia

- 17 de junio de 2019 - 00:00

Hoy, después de 360 días de nuestra separación, después de vivir el que fue el peor momento de nuestras vidas, después de que por muy poco mi familia y yo casi nos convertimos en una estadística más, le escribo.

Hoy, ya con un poco más de calma, le escribo porque durante el tiempo que viví junto a usted nunca le dije cuánto la amo y cuánto me duele estar separado de usted. Me duele más saber o pensar que no podremos estar juntos de nuevo.

Le digo hoy que no fue tan fácil el cambio drástico que ha tenido mi vida y la de los míos. Pero también sé que esto no será para siempre. No sé cuál es el motivo. Lo que sí tengo claro es que si el Dios de la vida me puso aquí es porque tenía algo que aprender, y si él cree que somos capaces de levantarnos, yo también lo creo. Pero no deja de doler.

Levantarte y no ver a tus hijos, no recibir la bendición de tus padres, no poder molestar con tus hermanos, y es más duro salir a las calles de un país diferente del que vienes, de costumbres distintas, donde tu nacionalidad o color de piel ya son una desventaja.

A pesar de todas esas cosas, le digo, no todo ha sido malo, también nos hemos cruzado con seres humanos fantásticos, que no pierden su humanidad ni la capacidad de entender nuestra situación, dándonos la mano de una manera increíble.

No sé si mi familia pueda ver este texto, pero aun así quiero decirles que los amo con todo lo que me hace humano y los amaré aún después de la vida.

Termino esta carta agradeciéndole a Dios por la vida y a esta patria, Ecuador, que nos abrazó en el momento en el que ya no teníamos fuerza. También agradecerle a usted, señora Colombia, por los padres que me dio, la familia y los valores que me inculcó. (O)

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