Un cambio ético urgente

- 01 de abril de 2019 - 00:00

Nunca sabremos los detalles de cómo comenzó la relación entre los seres humanos y los perros, pero sabemos que es muy antigua y que se inició cuando las personas seleccionaron de entre los lobos, a algunos con comportamientos que nos gustaban y nos eran útiles.

Seleccionamos a los animales que ladraban para alertarnos de posibles peligros y a los que se reproducían bien. Los perros son el resultado de este proceso de selección que llevamos a cabo durante milenios. Los perros son nuestra creación.

Como individuos y como sociedad, deberíamos sentirnos responsables del bienestar de nuestras creaciones, no solo los perros sino también los gatos, otra especie a la que también creamos por selección artificial para beneficiarnos de su presencia.

Lamentablemente, mucha gente ha perdido este sentido de responsabilidad. El abandono de animales de compañía es un problema ético, social y ambiental de grandes proporciones.

Al trauma físico y psicológico que sufren los animales abandonados se suman los riesgos para la salud humana, ya que son vectores potenciales de enfermedades y para el ambiente, porque pueden cazar animales nativos y afectar a sus poblaciones.

La solución de este complejo problema, que tiene como base el comportamiento irresponsable de las personas que los abandonan, debe ser tratada desde varias líneas de acción complementarias entre las que están la comunicación, la educación y la gestión de políticas públicas.

Estas acciones deben diseñarse sobre la base de información confiable, sobre el estado de las poblaciones de los animales abandonados.

Con el fin de aportar a la solución del problema del abandono de animales de compañía en Quito, en 2018 algunas instituciones académicas y gubernamentales así como organizaciones con experiencia en el manejo de fauna urbana, sumamos esfuerzos para realizar el “I Censo Ciudadano de Perros Abandonados en el DMQ” y el Foro Ciudadano “Una Sola Salud: Estrategias para el manejo de la fauna urbana en Quito”.

El “I Censo Ciudadano de Perros Abandonados en el DMQ” arrojó una estimación de un perro abandonado por cada 22 habitantes, aproximadamente tres veces más perros que los estimados en un censo similar que se hizo en 2013.

Los resultados que obtuvimos dejaron clara la necesidad de modificar las estrategias de manejo de los animales de compañía. En estos meses hemos desarrollado los lineamientos para estos cambios y los presentaremos en el Plan de Acción para el Manejo de Animales de Compañía en el DMQ.

Esperamos que con la implementación de este plan, los quiteños recuperemos el sentido de responsabilidad y el respeto que debe existir entre nuestra especie y el resto de la vida en el planeta. (O)

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