A Soso se le escapó el éxito en un partido

- 18 de diciembre de 2018 - 00:00

Los dardos de la derrota azul apuntan al entrenador argentino que no convenció a muchos hinchas con su trabajo a lo largo de los 6 meses que dirigió. Tal vez, esta vez, Mariano Soso sí dio razones para ser cuestionado tras la presentación de Emelec en Casa Blanca, donde el “Bombillo” no pudo repetir la historia de la temporada 2015.

La presencia de un inexperto en finales, Byron Palacios, generó discusiones antes del partido y terminó dando la razón a quienes no le dieron el aval al delantero “millonario”.

Palacios, que se estrenó en el fútbol nacional con un golazo ante Macará el 21 de octubre pasado, aportó tan poco que la falta a Hernán Pellerano parecería lo más importante que hizo en la gran final del torneo local.

Seguramente evolucionará y será un gran aporte para el equipo en los años siguientes, pero su presencia en la final no fue un acierto del entrenador, especialmente porque, a más de Pedro Quiñónez, los volantes generaron poco fútbol.

Y cuando un técnico da supuestas razones para perder un partido tan trascendental como el que define al campeón, las opiniones dejan de lado la labor realizada anteriormente para llegar donde se llegó. Soso parece ser el gran sucesor de Gustavo Quinteros, Omar de Felippe y Alfredo Arias,  campeones con el equipo, aunque dos de ellos no ganaron el título en su primer año.

No hay que olvidar que el DT tentado por Newell’s Old Boys levantó a su escuadra en el  semestre que apareció. Del tercer lugar de la primera etapa, a cargo de Arias, Soso elevó a Emelec al primer lugar de la segunda fase con aciertos en su trabajo y en los fichajes que recomendó.    

Su principal virtud fue exigir a la directiva que se reforzara el plantel con jugadores extranjeros en zonas específicas del campo en las que Emelec se mostraba débil.

Así, las llegadas de los argentinos Leandro Vega (zaguero) y Joel López Pisano (volante de armado) y el uruguayo Nicolás Queiroz (uruguayo) fueron determinantes en el armado del equipo.

El primero le dio solidez a la zona defensiva, haciendo pareja con Marlon Mejía; el segundo ocupó un lugar clave, en el que ningún jugador de la plantilla había aprovechado para ser el habilitador del goleador Bryan Angulo; y el último puso orden en el medio campo.

Vega y Queiroz fueron titulares casi indiscutibles, mientras López Pisano, con altos y bajos, fue una pieza ideal para generar la pausa y el pase preciso para dañar al rival cuando funcionaba.

En la final de ida, López quedó debiendo y en la de vuelta no fue tomado en cuenta por eso.

El cuadro azul levantó de nivel con los extranjeros y sacó mayor provecho a los juagdores nacionales, jóvenes con gran potencial, pero poco recorrido.

Si Soso continúa, tendrá revancha para demostrar que puede lograr mejores frutos; si se va, quedará el recuerdo de un buen trabajo. (O) 

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