1994: Un bombardero ruso en Norteamérica

- 12 de junio de 2018 - 00:00

El Mundial de Estados Unidos tuvo varias postales: Bebeto celebrando un gol con el gesto de un bebé en brazos para darle la bienvenida a su hijo recién nacido; el penal que falló Roberto Baggio en la final contra Brasil; el autogol que le costó la vida a Andrés Escobar; el glorioso pero breve regreso de Maradona, expulsado tras dar positivo en un control antidopaje, o el récord de Roger Milla al anotar un gol a los 42 años en el Rusia 6 Camerún 1. Pero fue en este último encuentro en el que ocurrió algo que no había pasado y que no ha vuelto a pasar en un mundial: el ruso Oleg Salenko marcó 5 goles.

Esta edición fue la última con 24 equipos, lo que permitía a cuatro terceros de grupo clasificar a octavos. Rusia (por primera vez con ese nombre tras la disolución de la Unión Soviética) había perdido ante Brasil (futura campeona) y Suecia (futura tercera), y sabía que para pasar solo le servía una goleada contra Camerún.

Salenko anotó el primero a los 16 minutos, y ya no pararía. Al minuto 62, el ruso marcó el cuarto, igualando a delanteros como Leónidas (1938), Sándor Kocsis (1954), Just Fontaine (1958) o Eusebio (1966). Y 180 segundos después llegó su quinto de la tarde. El marcador gigante del Stanford Stadium de San Francisco mostraba las palabras “récord mundial”, pero Salenko, concentradísimo en el juego, no se dio cuenta hasta el final del partido.

Rusia, que estaba en el grupo B, había hecho todo lo posible para pasar, pero estaba en desventaja: todos los otros aspirantes a mejores terceros sabían que tenían que superarla en puntos y no en diferencia de goles. Fue así que por encima quedaron Argentina y Bélgica, con 6 puntos, y Estados Unidos e Italia, con 4.

Con los 5 goles y el que le había marcado a Suecia, Salenko compartió la bota de oro con Hristo Stoichkov, quien con sus 6 goles   llevó a Bulgaria a seminifinales, eliminando a la campeona, Alemania.

Aunque fue una hazaña con todas las letras, a Salenko no le gusta que se lo recuerde solo por ese partido. En 1989, su nombre había marcado la historia en otro sentido: con su traspaso del Zenit de Leningrado (San Petersburgo) al Dínamo de Kiev, se había convertido en el primer jugador en ser fichado dentro de la Unión Soviética con una transacción monetaria tras la caída del comunismo. (O) 

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