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Violencia contra mujeres políticas

01 de marzo de 2021 00:00

La participación de las mujeres en política está determinada por un orden de género que establece las tareas esperadas para hombres y mujeres, instituye cierta división de esferas y les otorga valoraciones diferentes. En este orden jerárquico las mujeres suelen estar en posiciones subordinadas, y en particular en lo público, implica que su presencia es considerada anómala porque se presupone que su escenario es el privado.

Según Rudman y Phelan los estereotipos de género “definen rasgos, comportamientos y roles deseables para hombres y mujeres y sirven como expectativas que contienen elementos descriptivos y prescriptivos" (2008, pág. 63). El componente descriptivo refleja cómo “son” los hombres y las mujeres y el prescriptivo define cómo “deberían ser”. Esto es clave para analizar la violencia contra las mujeres en política en tanto evidencia que muchas de sus actividades públicas generan una reacción violenta porque rompen con el orden de género y transgreden los estereotipos prescriptivos. En este marco, lo público se identifica con lo político, escenario de lucha por el poder, de la ciudadanía y de la acción masculina. Por oposición, lo privado se conecta con lo natural, los afectos, está libre del escrutinio público y presupone la presencia de las mujeres. Esta división favorece el reconocimiento de la autoridad masculina sobre la femenina que dificulta la inclusión política de las mujeres.

Por ello, la cada vez más frecuente presencia de mujeres en lo público ha sido castigada. Suelen ser acusadas de ser malas madres o esposas por dedicar tiempo a su carrera política; en sus partidos o movimientos sus voces son marginadas y se obstaculizan sus ambiciones electorales; en campañas políticas y en el ejercicio de cargos públicos se buscan eliminar física o simbólicamente. Erradicar estas violencias requiere entonces una lucha feminista colectiva contra la legitimidad de estas prácticas, que exija que las instituciones políticas, partidos y movimientos se comprometan a erradicar las violencias, a condenar sistemáticamente su ocurrencia y a normalizar la presencia pública de las mujeres desde su reconocimiento como ciudadanas plenas. (O)

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