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Los senderos que se abrieron para triunfar

16 de febrero de 2020 00:00

Ecuador es uno de los países de América Latina en donde el ciclismo de competencia tardó en aparecer y desarrollarse. En 1938, en los Juegos Bolivarianos de Bogotá, el ciclismo ecuatoriano, a través de Fidel Perdomo, logró el primer bronce en una competencia internacional.

En el Doble Cruce de los Andes Argentina-Chile 1968, el equipo ecuatoriano integrado por Jaime Pozo, Víctor Morales, Arnulfo Pozo, Carlos Padilla y José Martínez alcanzaron el triunfo por equipos, así como destacadas posiciones individuales.

No se puede pasar por alto los triunfos de Juan Carlos Rosero, Pedro Rodríguez y Darwin Chulde, quienes son ganadores de la Vuelta a Mendoza en Argentina, en las ediciones 1987, 1995 y 1996, respectivamente.

En los Juegos Bolivarianos realizados en Cuenca, el ciclista Segundo Cárdenas logró para Ecuador la medalla de oro en la prueba de ruta individual. Triunfo que fue ratificado por Rodríguez y Rosero, quienes obtuvieron oro y bronce, respectivamente, en los Juegos Bolivarianos de Maracaibo, Venezuela 1989. En los mencionados juegos también fue espectacular el triunfo de Mario Pons, en el ciclismo de pista.

En el Panamericano de ciclismo en Quito en 1992, Héctor Chiles otorgó a Ecuador la medalla de oro en la prueba de ruta individual. Es menester reconocer y resaltar los triunfos de Byron Guamá, en los Campeonatos Panamericanos de Puebla 2014 y Guanajuato 2015, así como también la medalla de oro de Jonathan Narváez en el Panamericano juvenil de ciclismo en Aguascalientes, México, en 2015; Richard Carapaz también fue campeón panamericano en la categoría sub-23. Y otras medallas de oro con Jorge Luis Montenegro en Aguascalientes, México 2014; Jonathan Caicedo en San Cristóbal, Venezuela 2016, y Jefferson Cepeda en Pachuca, México 2019.

Colombia, país hermano, siempre fue propicio para el lucimiento de nuestros ciclistas. Cómo no recordar las grandes y memorables acciones de Rosero y Rodríguez en las vueltas a este país; también el triunfo de Carapaz en la Vuelta de la Juventud de Colombia 2015, constituyéndose en el primer extranjero en ganar esta competencia. Este camino fue labrado con sangre, sudor y lágrimas, y constituyen la huella que con alegrías y tristezas dejaron varios ciclistas ecuatorianos, y que hoy se ha visto reflejada en triunfos espectaculares, como la Vuelta a Colombia 2018 lograda por Caicedo, y el Giro de Italia 2019 alcanzado por Carapaz.

El sendero está trazado para que el ciclismo ecuatoriano continúe con su crecimiento. Pedalistas nuestros forman parte de equipos del World Tour y escuadras continentales. Y lo hacen con suceso, buscando el protagonismo que su capacidad les permite. No somos una potencia, pero vamos por buen camino… (O) 

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