¡Romper el miedo!

19 de febrero de 2021 00:00

La pensadora alemana Hannah Arendt, en su teoría sobre el totalitarismo, advirtió sobre el riesgo de usar el miedo como instrumento de gestión política. Para ella, representaba una forma de restricción a las libertades individuales y colectivas. Entre ellas, la organización y las protestas.

Los gobiernos han sido muy hábiles al utilizar las medidas de restricción y el miedo natural a la pandemia a su favor, desde que se inició la emergencia. Les ha permitido gestionar sus errores, poniendo por delante noticias alentadoras o alarmante sobre la pandemia;  y mantener la gobernabilidad, cuando se han visto envueltos en tormentas políticas producto de sus errores o escándalos.   

En Ecuador, los ejemplos sobran. 500 000 dólares botados al caño por un error de impresión de papeletas de un Consejo Nacional Electoral, que ha sido incapaz de darle a la ciudadanía certezas sobre las elecciones generales.

El abuso de poder de un Ministro de Salud que privilegió en el proceso de vacunación a su madre. El hecho se volvió la cereza en el pastel de una cadena de decisiones desacertadas ante la crisis sanitaria.

El presunto peculado en la compra de pruebas para detectar covid-19 en el Municipio de Quito y por lo cual es investigado el alcalde Jorge Yunda. El caso se suma a las decenas que se han presentado durante la pandemia.

En diferentes circunstancias, probablemente habrían provocado una ebullición social, reacciones judiciales, acciones políticas de la sociedad civil, gremios, organizaciones, sindicatos. Sin embargo, ha primado el miedo.

El terror ha frenado la acción colectiva en sus distintas formas y eso vuelve a la ciudadanía aún más vulnerable frente al poder formal. Sin el involucramiento de la ciudadanía es imposible pensar en una sociedad libre. Por el contrario, se abona el camino hacia el totalitarismo, como bien señala Arendt.

Por eso, sin descuidar las medidas de prevención, es momento de reaccionar con firmeza. La Ley establece varios mecanismos  como la revocatoria del mandato, la fiscalización y la participación directa en asuntos de interés público. También existen múltiples formas de acción política digital que han demostrado ser eficaces. Es hora de romper el miedo.

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