¿Qué pasó en Ecuador?

18 de febrero de 2021 00:00

Adolecer de una visión compartida del territorio y de respeto a los procesos históricos, sociales y culturales diversos que ha vivido el Ecuador, ha hecho que se dificulte entender qué es lo que realmente pasa en nuestro país.

El Ecuador tiene una alta complejidad y diversidad cultural, que ha acentuado la crisis de representación por parte de la clase política; por ello se presumía que el candidato de la derecha iría a segunda vuelta como la principal fuerza opositora al llamado “correísmo”; pero evidentemente no vimos más allá de “nuestro metro cuadrado”; esto se explica por esa marcada individualidad que no permite entender ese sentimiento colectivo o esas causas que responden a intereses comunes.

Se subestimó la participación de los jóvenes que representan alrededor del 50% del padrón electoral y cuyos intereses responden a propuestas programáticas y no dogmáticas, a esas causas sociales que difícilmente promueve aquel político que está desconectado del electorado y que representa intereses muy particulares.

El candidato de Pachakutik cuenta con el voto histórico de ese sector político, pero además agrupó a varios sectores sociales que por principio no votarían por quien representa a la derecha o al socialismo del siglo XXI; mostró un discurso de izquierda liberal en el plano de valores, promoviendo la conservación ambiental y un enfoque diferencial y de derechos. En consecuencia, se presentó como una opción válida para quienes no se vieron representados por las fuerzas políticas predominantes.

Ante este escenario de dispersión y un CNE con tan poca legitimidad, es esencial transparentar lo actuado pero aunado a ello, es menester corresponsabilizarnos como ciudadanía y exigir a los candidatos que promuevan consensos orientados a fortalecer la gobernanza; para que quien esté al frente y se declare vencedor de la contienda el abril próximo, esté en capacidad de establecer una agenda política clara y un plan estructurado que a la vez sea flexible en un escenario volátil como el actual; que administre la escasez en función de ese sentido de urgencia de tomar decisiones que no pueden dilatarse más.

Es una suerte de refundar la democracia lo que nos convoca a todos a sumar esfuerzos y deponer posturas, pasar de una mera coexistencia hacia una convivencia pacífica en una nación que tiene como mayor riqueza su diversidad étnica, biológica y cultural.

 

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