Ganar no es todo lo deseable

Dedicada a mi ex en realidad es una coproducción colombiana-ecuatoriana.
21 de febrero de 2021 00:00

Presentada como la más reciente del cine colombiano en Netflix, la película Dedicada a mi ex (2019) de Jorge Ulloa refresca el streaming con imágenes latinoamericanas. Quizá vale la pena recalcar este hecho: en el último periodo lo que se aprecia en estas redes nos permite apreciar distintas producciones de países ­que en las salas hasta hace algún tiempo eran impensables. 

Dedicada a mi ex en realidad es una coproducción colombiana-ecuatoriana, filmada casi en su totalidad en el país vecino, con un elenco internacional, además de rostros conocidos de la serie de sketches para la web y la televisión, Enchufe Tv. La película vendría a ser el resultado de un trabajo sostenido de un grupo de cineastas preparados en una escuela de cine nacional, los cuales quizá refundaron un género esta vez aprovechando las posibilidades de YouTube y, con ello, realizar audiovisual autosustentable. Muchos de los sketches, por otro lado, tienen la característica de la comicidad que contrapone ciertos rasgos de la idiosincrasia quiteña o ecuatoriana, la exageración de detalles para extraer de ellos su lado grotesco, situaciones que podrían ser anodinas pero que considerando un cierto extrañamiento terminan siendo contradictorios. El sketch si bien tiene la función de sonsacar de un evento el conflicto que bien puede ser intrascendente, es para demostrar hasta qué punto pasamos por alto situaciones que en otro sentido podrían ser ridículas. 

La película de Ulloa usa el recurso del sketch cómico de forma extendida. Expliquémonos: si el sketch tiene su relevancia en apenas 3 o 4 minutos, en Dedicada a mi ex vemos una serie de sketches dentro de una historia lineal conducente al logro de una empresa acaso imposible. Lo que se contrasta es la finalización de una relación amorosa y cómo el muchacho que lo sufre emprende la formación de una banda para participar en un concurso y poder ganar el premio mayor. El título de la película hace referencia a la canción que lleva a la banda a participar en la ronda final. 

Ulloa critica de modo sutil la idea del emprendimiento cuyo objetivo sería solo el logro de alguna fortuna. Se sabe que toda empresa es una tarea de retos y aprovechamiento de posibilidades que se van hallando en el camino, pero también de tener una mente amplia, además de la creatividad y, sobre todo, de una ética que debe principiar con la persona. Dedicada a mi ex es una especie de muestrario de cómo se puede ir enfrentando la realidad, donde se pueden tropezar con imponderables y viabilidades. Aunque el objetivo inicial puede ser incluso hasta insulso, vemos pronto que aquel podría ir cambiando: la empresa debería ayudar a crecer a los otros, a lograr que sus sueños se cumplan. Ulloa, en cierto sentido, traza una especie de utopía entre jóvenes, aunque el objetivo final –el de la historia– no se cumpla. Lo que importa no es el logro del premio, sino el aprendizaje y saber que toda empresa a la final implica la fuerza de otras personas con las que uno crece y a las que se trata de impulsar. Este quizá es el valor singular de esta película. 

Dedicada a mi ex no cansa, pese a que el sketch, por su naturaleza, puede llegar a saturar si se le presenta en un largometraje. Tiene incluso una calidad lograda a nivel visual. Aunque algunos actores exageren, es para llevar el humor a un nivel ruptural. Esto quizá se consigue de algún modo, con respecto a la historia, con las actuaciones de Eugenio Derbez o Alfredo Espinosa Cordero –entre otros–, los cuales hacen contrapunto a la idea de la exitología con sus roles. 

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