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02 de junio de 2020 00:00

John le Carré, en El jardinero fiel, describe una pandemia mundial y la resistencia a los fármacos. Literatura con gran vaticinio científico, pues después de la estreptomicina, la isoniacida y la rifampicina, algunas cepas se volverían resistentes.

El 2% de la población actual lo es, a pesar de que la OMS anticipa que así como en el siglo XX erradicó la poliomielitis y la viruela, que la tuberculosis se acabará en el XXI. Pero los virus y bacilos se han burlado de médicos y científicos siempre.

Taylor Caldwell, en Médicos de cuerpos y almas, describe en su novela a dos tuberculosos: Rubria, que muere, y Cretico, que se cura. La prostituta Fantine es tuberculosa en Los miserables de Víctor Hugo. Camilo José Cela, nobel 1969, describe en Pabellón del reposo un sanatorio de tuberculosos.

Y los pintores han sido adictos a la tuberculosis en el pincel. La maja desnuda de Goya, pinta a una duquesa de Alba lozana, que sin embargo padecía de tuberculosis y dengue.

El noruego Edvard Munch en su célebre El grito, parece recrear a su madre y hermana que murieron de tisis. Y pintores que ellos mismos sucumbieran al mal del rey son, Antoine Watteau, que vendía sus cuadros para buscar en vano curarse; y los tres hermanos Preston Tilt, pintores que hicieron de su obra común un clásico exhibido para los congresos de tuberculosis. Los tres murieron mordidos por la bacteria. Cristóbal Rojas y Arturo Michelena, en Venezuela, lo propio.

El cine nos trae abundante escenario. En Duelo de titanes, 1957, Kirk Douglas, fallecido recién en 2020 a sus 103 años, representa en Doc Holiday a un alcohólico y tuberculoso que salva de un linchamiento el legendario Burt Lancaster.

En Cowboy de medianoche, 1969, de Schlesinger, Dustin Hoffman padece de tisis. Franco Zaffirelli, 1982, recrea para el cine La Traviata. Criaturas celestiales, de Jackson, 1967, dibuja a la tísica Juliet Hulme. Y Moulin Rouge, con Nicole Kidman.

En el caso del AIDS/ SIDA, Antes que anochezca, Javier Bardem, representa al escritor homosexual cubano Reinaldo Arenas, derrotado en Nueva York de exilio por el virus.

El tango está salpicado en su letra de tuberculosos. El pasillo ecuatoriano induce y recrea letras afines. Una tesis universitaria luminosa sería explorar el trasfondo tísico en la música nacional. (I)

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