El camino que transitamos lo forjaron ellas con su valor

08 de marzo de 2020 00:00

La presencia de la mujer en la cultura del país ha sido permanente, aunque invisibilizada. En la actualidad su trabajo artístico se configura como el mejor rostro del país, pues su creación a través de la literatura, la escultura, la música ha reivindicado el papel de la mujer independiente y fuerte.

También su obra ha puesto en los ojos del mundo los problemas que las mujeres enfrentamos a diario en temas como violencia de género, desigualdad, discriminación, maternidad romántica, entre otros.

Son activas en la lucha por los derechos de las mujeres frente, con resistencia frente a a un sistema socio-político discriminatorio- patriarcal, que a nivel intelectual ha excluido a las mujeres como parte de la formación histórica - cultural invisibilizando su trabajo literario, artístico y académico.

Por ejemplo, en el libro Mujeres y Libros una pasión con consecuencias, del filólogo alemán Stefan Bollmann, se puede distinguir cómo ellas lograron construir símbolos y estructuras de independencia frente a la arraigada visión patriarcal del poder en la esfera de las relaciones culturales, en el ámbito socio-cultural, a través de la escritura y literatura.

Cito como ejemplo a Mery Wollstonecfraf (1792), quien por influencia por la Revolución Francesa, escribe el primer texto que reivindicaba los derechos de la mujer. Esta joven escritora y articulista lanza el panfleto “Vindicación a la mujer”, donde reconoce a la mujer como un ser sexual independiente y racional. Además, su texto reivindica el derecho de las féminas a la educación y a la maternidad consciente.

Esta realidad no fue lejana a nuestro país, pues fue hasta principios del siglo XX donde el papel de la mujer, con la corriente liberal, logra ingresar a esferas académicas y culturales públicas, a pesar de ello, las restricciones continuaban y se mantenía un sistema de sometimiento hacia este género, pues el liberalismo está atravesado por el sistema patriarcal.

Pero esto no impidió que las representantes de esa época se reivindiquen en esos espacios, entre ellas se encuentra Marieta de Vintimilla, que impulsó la fundación de Academia de Bellas Artes, en 1855. También está Araceli Gilbert, escultora guayaquileña y más, fueron ellas quienes abrieron el camino que hoy artistas y lectoras transitamos. (O)

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