Durante el régimen militar quito se unió a la opep. washington estaba interesado en la renovación de la concesión a texaco

WikiLeaks: ‘Bombita’ Rodríguez Lara nunca fue del agrado de Estados Unidos

Durante el régimen militar quito se unió a la opep. washington estaba interesado en la renovación de la concesión a texaco
10 de septiembre de 2015 00:00

WikiLeaks reveló cables de la diplomacia estadounidense de los años 70, cuando gobernaron Richard Nixon y Gerald Ford. En los documentos originados en la embajada de Quito se aprecia que ya desde ese entonces temían los norteamericanos a un potencial gobierno de izquierda en Ecuador.

“Algunos de los grupos que llaman a la institucionalización de un sistema político nuevo representan tendencias ideológicas estatistas y de izquierda que serían dañinas a los intereses de EE.UU. en el plazo corto, si llegaran al poder. Sin embargo en el largo plazo, un movimiento político amplio, nacionalista y tecnócrata, es indudablemente necesario para movilizar poder en nombre de las clases bajas y clases medias en ascenso, quienes actualmente reciben el lado corto del palo [son los más desfavorecidos en la repartición de recursos y derechos] en esta sociedad”, se señala en el cable 1976QUITO05089_b, fechado el 19 de julio de 1976.

En Ecuador gobernaba un triunvirato militar que sucedió a Guillermo Rodríguez Lara, que a su vez protagonizó un golpe de Estado que puso fin al último gobierno de José María Velasco Ibarra.  

Rodríguez Lara había llegado al poder con el lema de ser un gobierno nacionalista revolucionario. Su propósito era aprovechar la riqueza de los recientemente descubiertos yacimientos petroleros de la Amazonía, que terminaría explotando la norteamericana Texaco, hoy Chevron.

Rodríguez Lara gobernó el país desde 1973 a 1976, pero ese año perdió el respaldo de sus compañeros. La junta militar que lo reemplazó estaba conformada por las máximas autoridades de las 3 ramas de las Fuerzas Armadas. Su presidente era  el almirante Alfredo Poveda.

Ese cambio obliga al recién  nombrado embajador norteamericano en Ecuador, Richard Bloomfield, a enviar un documento a Washington titulado “El tipo de sistema político con que estamos tratando en Ecuador y lo que significa para los intereses de los EE.UU.”.

En el documento, el diplomático describe un país postrado, dividido en parcelas. “Típicamente el poder Ejecutivo teme tomar medidas decisivas sobre asuntos controvertidos ya que él o ellos no se pueden permitir alienar aliados en la lucha constante para permanecer en el poder. Más que una fuerza gobernante unificada y coherente, existe un número de satrapías (territorio administrativo gobernado por un sátrapa o reyezuelo) que ejerce independientemente las responsabilidades de una determinada aérea. Por ende, hay docenas de agencias gubernamentales cuyo financiamiento viene directamente de ingresos fiscales, dejando al gobierno con muy poco ingreso discrecional”.

A manera de ejemplo de esta situación el embajador cuenta que “así, el Ministerio de Relaciones Exteriores es libre de actuar como desea en la mayoría de los asuntos. Así el ministro de recursos naturales parece poder conducir la política petrolera al margen de los deseos del consejo supremo (junta de gobierno)”.  

Luego de las principales fuerzas políticas venían otras que Bloomfield identifica muy bien. “La inteligencia, los trabajadores, las fuerzas populistas pueden influenciar, perturbar y tal vez derrocar un gobierno, pero son incapaces de formar o mantener un gobierno ante la oposición de las Fuerzas Armadas o la oligarquía”.

Frente a eso, en el mismo documento, el embajador hace una predicción para el “futuro próximo”:  un “período de creciente intranquilidad política e incertidumbre” y “movilización política de la oligarquía económica” en caso de dificultades económicas.

Finalmente la Junta Militar entregó el poder en 1979, tras la victoria en las urnas de Jaime Roldós Aguilera, de Concentración de Fuerzas Populares (CFP), de esa manera el país volvió al régimen de derechos.  

La embajada siguió los movimientos que terminaron en la salida de Rodríguez Lara

El 1 de septiembre de 1975 los militares anuncian que Rodríguez Lara ya no era más presidente, que supuestamente renunció. Después se conocería que en realidad fue un golpe de Estado.

Ese mismo día, la embajada norteamericana en Quito emite un cable donde hablaba del malestar de los empresarios. “La imposición de impuesto a importaciones ha provocado una salva de críticas sin precedentes contra las políticas económicas del régimen de Rodríguez Lara. Grupos de negocios privados están exigiendo que los controles se reduzcan y que las políticas económicas clave sean revisadas, especialmente lo que concierne a empresas petroleras extranjeras”, se lee en el cable 1975QUITO06430_b.  

Más tarde, ese mismo día, la legación norteamericana elabora un informe titulado “Los errores económicos que llevaron al golpe”. Allí se menciona que “el gobierno aumentó los impuestos sobre las ganancias de corporaciones no menos de ocho veces. Durante esos años el GOE (Gobierno de Ecuador) impuso controles cada vez más estrictos sobre las concesiones de exploración petrolera de Texaco-Gulf y otras empresas extranjeras”, se observa en el cable 1975QUITO06429_b.

Además se agrega que “el GOE anunció que no se concedería más concesiones como las que tenía Texaco-Gulf para empresas extranjeras. En vez de eso los solicitantes tendrían que negociar con la recién establecida empresa petrolera estatal ecuatoriana (CEPE) que normalmente insistiría en un 80 por ciento de la producción”.

La CEPE fue la antesala de la hoy Petroecuador. La industria hidrocarburífera nacional estaba recién en pañales. Para impulsarla el país se unió a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) dominada por los países árabes.

Ese cartel, en aquella época, era hostil a Estados Unidos, sobre todo porque se rehusó a vender crudo a la primer potencia como represalia por su apoyo a Israel.

Pese a ello los norteamericanos aseguran que “el gobierno de Rodríguez Lara ha sido consciente de los derechos de líderes políticos, oficiales militares y ciudadanos prominentes. También ha intentado de seguir procedimientos legales y respetar los derechos individuales, casi hasta el punto de ponerse en riesgo a sí mismo. Esto es particularmente notable en vista del comportamiento (al margen de lo aceptable) de algunos de los que se denominan ‘la oposición política’”.

En los años 70 Sudamérica estaba plagada de dictaduras militares, especialmente crueles, como las del Cono Sur. Si bien es cierto el régimen militar ecuatoriano no estuvo exento de abusos, no son comparables a las de Chile o Argentina, donde miles de disidentes políticos fueron torturados y desaparecidos.

En otro cable se indica que “el Frente Cívico se había unido a una campaña política con «financiamiento generoso de miembros de la oligarquía empresarial de Guayaquil y algunos industrialistas de Quito”. Este frente era un grupo opuesto al gobierno militar.

“El gobierno de Rodríguez tomó una serie de medidas que produjeron protestas de los sectores económicos y comerciales más importantes (...) día tras día durante las dos semanas antes del golpe, anuncios prominentes aparecían en los periódicos ecuatorianos, denunciando el decreto 738 sobre llamados ‘bienes de lujo’”, se lee en el cable 1975QUITO06806_b del 12 de septiembre de 1975, un año antes de la salida de Rodríguez Lara.

Posteriormente la embajada conoce de un complot contra el general. El columnista Julio Prado Vallejo informa a la embajada sobre esos movimientos.

“Prado dijo que quería que el gobierno de EE.UU. supiera que había un complot subversivo en camino liderado por el general Latorre para derrocar al presidente Rodríguez”. Y añade que el editorialista dijo: “no tendrían problemas para conseguir el dinero, especialmente en Guayaquil donde intereses empresariales estaban profundamente decepcionados con el régimen”.

Por esa misma época se señala que “mientras tanto la prensa ecuatoriana, en una rara muestra de unanimidad, lanzó una ráfaga de críticas contra el gobierno, un suceso bien inusual en un país donde en casi todo asunto controvertido hay seguidores de la postura oficial (aunque parte de la razón de semejante unanimidad puede ser los efectos adversos de las medidas de salvaguardias en los anuncios de prensa)”.

El catedrático universitario Winston Alarcón no ve similitudes con los hechos políticos que se viven ahora, aunque ciertos escenarios tuvieran algún parecido. Aunque reconoce que el gobierno de Guillermo Rodríguez Lara fue progresista en el sentido de que las medidas que tomó tuvieron gran acogida en los sectores populares, campesinos e indígenas de la época.

“El gobierno de Guillermo Rodríguez Lara fue un gobierno revolucionario, tanto es así que los campesinos e indígenas lo apoyaban”, sostiene al recordar que todos los 1 de mayo se realizaban masivas manifestaciones de respaldo con la participación de la clase obrera y de campesinos.

El general procuró una reforma agraria con muchos cambios respecto a la devolución de las tierras, lo que no agradó a sectores económicos. Desgraciadamente, agrega, el triunvirato que empezó a gobernar en 1976 comenzó a romper ese esquema.

Si bien es cierto que en  1975 se produjo una intentona golpista encabezada por el general Galo Latorre, esta pudo ser controlada por las Fuerzas Armadas que rodearon al general golpista y lo hicieron fracasar. Alarcón además asegura que dentro de las mismas fuerzas militares hubo grupos reaccionarios de derecha, pero también hay tendencias revolucionarias y progresistas.

Destacó el momento económico del país, que se vio favorecido por el impacto petrolero. Ecuador ingresó a la OPEP, además se creó la Flota Petrolera Ecuatoriana (Flopec) que fue un gran avance desde el punto de vista de la independencia económica del país con EE.UU. (I)

DATOS

Otro aspecto que interesaba a Estados Unidos en Ecuador era la Convemar, a la que se oponía. Washington no reconocía las 200 millas náuticas que habían proclamado los países del Pacífico Sur.      

Los norteamericanos defendían el derecho de sus barcos de pescar en aguas que Ecuador reclamaba como suyas. La historia reconoce a esa serie de controversias como la ‘Guerra del Atún’.

A Texaco finalmente se le renovó la concesión y operó en Sucumbíos hasta la década de los 80. A su salida dejó la mayor contaminación registrada en el país.  

Los afectados interpusieron un juicio que ganaron. Chevron, que absorbió a Texaco, se rehúsa a pagar la indemnización. (I)

Los informes de los 70 que filtró WikiLeaks son conocidos como los ‘Cables de Kissinger’ en relación al secretario de Estado de la época, Henry Kissinger. 

En el centro aparece el general Guillermo Rodríguez Lara; a la izquierda de él, el almirante Alfredo Poveda, su ministro de Gobierno y quien posteriormente lo sucediera en la Junta Militar. Foto: Archivo
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