Periodistas y analistas, ante el escrutinio público

10 de octubre de 2013 - 00:00

Expertos en temas de libertad de expresión y comunicación creen que la invitación efectuada por el Estado  a periodistas, editorialistas, analistas y expertos que opinan sobre la contaminación ambiental de Texaco (Chevron) en el norte de la Amazonía ecuatoriana, no es una falta de respeto ni una intromisión a la privacidad de esas personas, sino una oportunidad para que verifiquen y contrasten la realidad.

Sin embargo, coinciden en que no acudir a la invitación efectuada el martes pasado por la Secretaría de Comunicación (Secom), sería incompatible con el periodismo, la realidad e intereses del país.

Para Guillermo Navarro, experto en temas de comunicación y libertad de expresión, quienes se nieguen a  verificar in situ la contaminación el próximo 15 de octubre, lo único que demostrarían es que no solo rompen con todos los planteamientos de tipo deontológico, sino que no quieren admitir la responsabilidad sobre expresiones que no tienen asidero.

“Lo más grave es el hecho de que los medios de comunicación estarían ocultando a los responsables  (funcionarios públicos) de  consagrar una supuesta remediación por parte de Texaco, lo que está suscrito en un acta de finiquito (firmada en el Gobierno de Jamil Mahuad). Y lo ocultan por una razón: quienes firmaron eran parte de gobiernos anteriores a quienes defienden hoy estos periodistas, editorialistas y analistas. Eso  es irresponsabilidad de quienes ahora no quieren acudir a verificar la inexistencia de tal remediación”, manifestó.

Indicó que si esos periodistas viajan y comprueban que Chevron no  remedió como correspondía, van a tener que señalar quiénes son los responsables de haber firmado ese finiquito, lo cual no quieren hacer porque saben que comprometen a gobiernos a quienes han servido.

La invitación a las zonas contaminadas la efectuó la Secom, para el 15 de octubre próximo, a SucumbíosEn el caso de Vladimiro Álvarez (ex editorialista de diario Expreso y actualmente de diario Hoy), quien le confirmó a EL TELÉGRAFO que no irá para no prestarse a “un show”, Navarro señaló que no admira ni sorprende su postura, pues él es militante de la democraciacristiana y  corresponsable del procedimiento por el cual se afectó a una gran parte de ecuatorianos con la congelación de depósitos en el feriado bancario (Gobierno de Jamil Mahuad).

En cuanto a Henry Llanes, político y supuesto experto en temas petroleros, quien tampoco acudirá al  “show” a verificar la contaminación en el pozo Aguarico 4 (Sucumbíos), señaló: “Llanes tiene poca credibilidad porque él ha pasado por todas las posiciones políticas, pues fue de la socialdemocracia y salió de Asomavisión, un medio televisivo evangélico con problemas básicamente de mal manejo financiero”.

Dijo que la opinión pública del Ecuador se ha modificado y que en la actualidad reconocen y estudian con más seriedad a los informantes, y de acuerdo a eso “ya se los sanciona moralmente como corresponde”.

Para Romel Jurado, jurista, consultor en derechos humanos y experto en temas de libertad de expresión y comunicación, todas las personas que se permiten escribir sobre un asunto de interés general y  público como es el caso de la contaminación generada por Chevron, tienen el deber  de corroborar la situación sobre la cual están hablando o escribiendo.

Consideró que al no ir a los sitios de la contaminación, no solo renuncian a la posibilidad personal de hacer la constatación, sino que les están diciendo a los ciudadanos que los leen, escuchan o ven y en general a los ciudadanos que les siguen sus comentarios respecto al tema, cosas sin fundamentos. “Están diciendo a los ciudadanos que no se atreven a hacer una constatación in situ porque no tienen la posibilidad de sostener sus ideas después de aquello”.

“Si están dispuestos a sostener lo que dicen, mínimo deberían conocer el punto de vista del Estado y familiarizarse con la información y la zona donde está el daño ambiental, pues hacerlo sin tener en cuenta esto es hablar sin la suficiente información, es pedirles a los ciudadanos que acepten sus opiniones por la fe que tienen en ellos, lo cual  es incompatible con el periodismo y los intereses del país”, concluyó.

Texaco tuvo “comportamiento ambiental irresponsable”

Un estudio publicado en el año 2000 en Quito, señala que por su “comportamiento ambiental irresponsable”, la transnacional estadounidense Texaco (Chevron) fue la compañía más multada entre 1982 y 1990.

Tal “comportamiento ambiental irresponsable” consta en el estudio denominado “Aguas de formación y derrames de petróleo, la dimensión política en la problemática socioambiental petrolera”, de Iván Narváez, experto en ciencias jurídicas, máster en Ciencias Sociales con mención en Estudios Amazónicos y máster en Gestión Ambiental, especialización Manejo de  Derrames de Petróleo.

Allí se señala que Texaco, cuyas acciones adquirió Chevron en 2001, es una de las 7 empresas petroleras más grandes del mundo y la tercera en Estados Unidos con ganancias anuales superiores a los $ 37 mil millones. “Desde 1964 hasta 1990 operó en la región amazónica ecuatoriana sin observar las normas ambientales vigentes a nivel internacional. Durante ese tiempo derramó en los ríos de la zona alrededor de 17 mil millones de galones de petróleo y 20 mil millones de galones de agua tóxica. Abandonó alrededor de 600 piscinas de desechos tóxicos; quemó aproximadamente 235 millones de pies cúbicos de gas; afectó a cerca de 30 mil personas...”.

Añade que debido a los impactos socioambientales y abusos de los petroleros, los pueblos indígenas Cofán, Secoya, Quichua y Huaorani, tuvieron que abandonar parte de sus territorios ancestrales. “Durante ese período, Texaco tenía libertad para abrir caminos, invadir territorios indígenas, construir carreteras e infraestructura y botar sus desechos en áreas ecológicamente frágiles”.

El estudio recoge que “antropólogos relatan que una etnia, los Tetetes, desapareció totalmente durante la operación de Texaco. Científicos de la Universidad de Harvard y de London Schoolof Higiene and Tropical Medicine, encontraron altos niveles de químicos cancerígenos en las aguas utilizadas para bañarse, tomar y lavar ropa, y observaron la enfermedades vinculadas con el petróleo, descubriendo niveles de cáncer mucho más altos que en otras regiones del país. Se estima que la ganancia de Texaco en Ecuador superó los $6 mil millones, de los cuales ha ofrecido menos de $50 millones para la remediación ambiental y la compensación social”.  

En conclusión -según el estudio- Texaco no incorporó a los costos de producción el valor de los impactos socioambientales. Ello implicó que a menor costo de producción, mayor rentabilidad empresarial, mayor perjuicio al Estado que, además, heredó la deuda ecológica. Sin embargo, aparentemente entregó al país un alto porcentaje de ingresos, pero dejó depredada la Amazonía”.

El Ministerio de Energía y Minas estimó que Texaco descargaba cada día 4.3 millones de galones de desechos tóxicos directo al medio ambiente. Los desechos incluyeron metales pesados y químicos cancerígenos, depositados en ríos, esteros y suelos, que han quedado alrededor de sus instalaciones por décadas.

Por ello, según coinciden en señalar varios estudios e investigaciones, para las comunidades indígenas y colonas Texaco fue una pesadilla. La destrucción del medio ambiente y contaminación de ríos ha causado graves enfermedades, malnutrición, muerte de ganado y el desalojo de varias comunidades indígenas de territorios ancestrales.

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