Un homenaje a “la última reserva moral del país ”

- 27 de junio de 2018 - 00:00
El doctor Galo García Feraud, en representación de la UEES, le impone la condecoración al titular del CPCCST, Julio César Trujillo.
Foto: Miguel Castro / El Telégrafo

En los discursos sobraron los elogios. Unos exaltaban su trayectoria pública y como jurista, otros su labor al frente del Consejo de Participación Ciudadana transitorio.

El aula magna de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES) fue escenario de un homenaje que, el Municipio de Samborondón y autoridades del centro educativo superior, le rindieron al titular del CPCCST, Julio César Trujillo.

La ceremonia comenzó con una hora de retraso. La razón, según se conoció, es que Trujillo mantuvo previamente una reunión en el Hotel del Parque, (cerca del lugar del evento), aunque no se conocieron más detalles.

No obstante, el salón estaba lleno, entre ellos jueces provinciales, exautoridades, docentes y estudiantes, figuraban entre los invitados. No había espacio para el lugar que asemejaba una gala especial, como una premiación estilo cinematográfica.

Entre los asistentes se encontraban los consejeros Pablo Dávila, Myriam Félix, Eduardo Mendoza, Luis Hernández y Luis Macas, quienes ocuparon los primeros lugares. Luego arribaron los recientemente designados vocales encargados del Consejo de la Judicatura, Aquiles Rigaíl y Zobeida Aragundi.

A ellos se sumaron Lourdes Tibán (con su típico atuendo), Roberto Passailaigue, Juan José Castelló, el dirigente campesino Luis Alvarado (con su sombrero montuvio), el catedrático Fidel Márquez y el exasambleísta del PSC, Enrique Herrería, entre los más conocidos.

Cerca del mediodía comenzó el acto. Trujillo llegó a paso lento con Carlos Ortega y Joaquín Hernández, Gran Canciller y Rector de la UEES, respectivamente, quienes le acompañaron hasta la mesa principal.

Le correspondió al Dr. Galo García Feraud (quien fue ministro en el gobierno de Jaime Roldós), realizar una semblanza de Trujillo.

En su intervención destacó el trabajo que desplegó, tanto en la vida pública como en el ejercicio de su profesión, incluso desde que fue diputado en el año 1967.

Luego le correspondió al juez Jessy Monroy rendirle homenaje. En su discurso catalogó a Trujillo como “la última reserva moral del país” y que por su trayectoria pública debe ser considerado como una “institución, por su vocación de servicio”. Cada frase estuvo matizada con una voz emocionada.

Sin escatimar en elogios para el homenajeado, concluyó que como Presidente del Consejo Transitorio enfrenta una “lucha titánica y lo hace con valentía”.

Tras los discursos, interrumpidos a cada instante por los aplausos de los asistentes, se leyeron los acuerdos de reconocimiento.

En primer lugar: la medalla doctoral Honoris Causa, por parte del Consejo Directivo de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo.

Acto seguido, fue el Municipio de Samborondón el que le rindió homenaje. Y lo hizo con la entrega de la principal condecoración que otorga el gobierno seccional, mediante resolución del Concejo.

En su discurso, que duró cerca de quince minutos, Trujillo manifestó que dichos honores se le tributaban no tanto por su trayectoria pública y en la docencia, sino por la labor que cumple al frente del organismo de participación, que inició una vez que en la consulta popular se aprobó la cesación del anterior consejo y la conformación de otro de transitorio, el cual ahora preside.

Desde entonces, comenzó la tarea de evaluar a funcionarios de los entes de control y cuya primera acción fue la cesación del entonces superintendente de Comunicación, Carlos Ochoa.

Una de las últimas resoluciones del Consejo Transitorio fue la cesación del Presidente y los vocales del Consejo de la Judicatura. En ese punto, Trujillo, dirigiéndose a las autoridades de la universidad, sugirió que se incluyera en la carrera de Derecho una materia relacionada con el error judicial o inexcusable.

“Quiero decir que es necesario que aquí en la universidad, en la Facultad de Derecho, se estudie detenidamente lo que es el error judicial. Cuando trataba de evaluar al Consejo de la Judicatura me pareció bastante difícil la tarea”, comentó.

Sin embargo, se halló con “el abuso del poder de recurrir frecuentemente al error inexcusable para cancelar a jueces que no satisfacían al poder político del Ecuador, lo que me parecía una falta imperdonable”.

Y agregó que, durante la evaluación, los consejeros encontraron que el error inexcusable era una tarea que correspondía a jueces y no debía tratarse de una decisión administrativa.

Luego Trujillo se dirigió cinco minutos a la prensa. “El ser pariente de un funcionario no es mérito ni da puntos, pero tampoco puede ser demérito; si los fiscales designados son parientes del Presidente de la República y tienen méritos entonces bien designados están, caso contrario deberían renunciar”. (I)

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