Las inundaciones alteran la jornada electoral en Jujan

- 25 de marzo de 2019 - 00:00
Algunos hicieron filas hasta por una hora, para descubrir que no constaban en la mesa electoral de siempre.
Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

El cierre de un recinto electoral creó malestar entre los sufragantes de la parroquia Baquerizo Moreno. Las inundaciones complicaron el traslado de los votantes.

Miles de personas llegaron en canoas, bicicletas, motos o hasta en los baldes de las camionetas que tienen cajón de madera. Una gran muchedumbre se acercó ayer al colegio Teodoro Alvarado, de Jujan, para emitir su voto en medio de inundaciones y desinformación.

Miriam Carrasco detalló que la confusión se inició en la madrugada tras inundarse la escuela Teodoro Wolf (el segundo lugar habilitado para sufragar), del cantón Alfredo Baquerizo Moreno. 

Las juntas electorales fueron trasladadas al colegio, por lo que transitar por el lugar era casi imposible.

La ciudadana María López agregó que a esto se le sumó una gran poza de agua estancada en la entrada del plantel, por lo que caminar por el centro educativo “es peligroso”.

Al ingreso del colegio Teodoro Alvarado, la moradora Jéssica Almeida denunció a los policías que había muchos ciudadanos empadronados que no pertenecen al lugar.

“Llegaron dos carros de Guayaquil con personas que en la vida he visto y ya sufragaron”, denunció también Wilmer Cruz.

Ante esta inquietud, EL TELÉGRAFO se acercó a la coordinadora de recinto, María Cristina Villamar, quien respondió que “no tenía autorización para dar declaraciones a la prensa”.

Por su parte, Némesis, una de las coordinadoras de junta, indicó que ella no registró denuncias de personas de Guayaquil, pero sí otros inconvenientes con solución.

“Los problemas registrados son personas de otras parroquias que las han enviado acá, pero están en otros recintos de Guayas. En ese caso se les indica que vayan a votar donde corresponde”, dijo.

“Hay personas que no están empadronadas. Sin embargo, ellos alegan que siempre han votado acá. A ellos se les da certificado de asistencia, pero no se les permite sufragar”, explicó Némesis.

Vicente Manilla mostró su enojo. “Tengo dos horas buscando mi mesa. Siempre me toca en la 16 y ahora estoy en la 23. Esto es un caos, una desorganización total”.

Adriana Luna también tenía una hora buscando su junta y denunció que nadie le prestaba ayuda.

Pese a las confusiones, EL TELÉGRAFO constató que en esta parroquia tanto los miembros de la policía como los coordinadores de mesa colaboraron con las personas de la tercera edad y mujeres embarazadas.

Las inundaciones
Jesús Castro llegó a Jujan en una canoa a motor con su esposo e hijas, desde Palo Blanco. La señora, de 60 años, manifestó que le tomó una hora llegar y que salir de su hogar fue un calvario por las grandes inundaciones.

“Mi casa es alta. Sin embargo, está inundada. Todo tengo que alzar para que no se me dañe”, indicó Jesús.

Manuel Rosado Pisco, de 50 años y dueño de una de las canoas a motor, explicó que la gente del recinto Palo Blanco se transporta en estas embarcaciones porque en el campo el agua llega a dos metros de altura.

“Las casas están inundadas. Este invierno nos ha afectado más que la corriente de El Niño, así que estamos conscientes y por eso los clientes nos llaman por celular para irlos a recoger a sus casas. Estamos con escasez de trabajo y en una emergencia de invierno, así que podemos subir la tarifa básica, que es de $ 1”, detalló.

Todo lo contrario ocurrió con el transporte en balde de las camionetas, donde el valor se incrementó de $ 0,50 a $ 1, denunció Vilma Villamar.

“Salimos en moto, caballo y bicicleta desde las parroquias rurales hasta la carretera Panamericana. Ahí tomamos una de estas camionetas para venir a sufragar”, sostuvo.

Jackson Castro manifestó que esperan que las nuevas autoridades electas trabajen con ellos. (I)  

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