Hugo Idrovo reitera que es "borrego" y minimiza a detractores

- 19 de enero de 2016 - 09:12
Hugo Idrovo durante su presentación en Guayaquil el sábado anterior.
Foto: El Ciudadano

Frente a las críticas recibidas por redes sociales debido a la frase “soy borrego y no lo niego”, mencionada por el cantante y compositor ecuatoriano, Hugo Idrovo el pasado sábado 16 de enero, durante la celebración por los 9 años de Revolución Ciudadana, el artista reafirmó lo dicho en una carta.

Idrovo, quien actualmente se desempeña como director Provincial de Cultura en Galápagos, destaca que a lo largo del proceso político de la Revolución Ciudadana ha sido testigo del progreso del Ecuador, de un “pueblo feliz, tranquilo, floreciente en su economía e iniciativas”. En ese contexto, resalta que la Revolución Ciudadana “ha potenciado nuestro orgullo y sentido de pertenencia”.

Además, califica como “don nadie” a quienes insultan por las redes sociales y se esconden en el anonimato. 

A continuación el texto completo del músico ecuatoriano: 

“A propósito de mi intervención musical en la celebración del 9RC en Guayaquil, Concha Acústica del Parque Los Samanes; sábado 16 de enero de 2016:

En febrero de 2006 decidí unirme a una transformación republicana liderada por Rafael Correa y desenfundé mi guitarra para salir a apoyarlo en campaña. Como martiano, bolivariano y alfarista, sumado al ejemplo del Ché, ha sido la primera y única vez que mi arte se juntó voluntariamente a un pensamiento y un líder político, lo cual se ha reafirmado con creces, a pesar de tanta infamia y mediocridad alrededor.

A partir de 2007 muchos cambios se sucedieron, para beneficio y progreso de mi nación. En Galápagos, donde venía trabajando como gestor cultural desde 1995, no hicimos la excepción. El año pasado 2015, junto a Rocío, recorrimos desde el Carchi a Macará, de Esmeraldas al Guayas, de Galápagos a Los Ríos. De Loja fuimos hasta Suyana-Perú. En la ruta, a lo largo de todos estos 9 años, nos topamos con un pueblo feliz, tranquilo, floreciente en su economía e iniciativas. Vi una nación luminosa, próspera y en paz. Una zona fronteriza al sur que se abría hospitalaria a la gran cantidad de ecuatorianos que llegaban a disfrutar de sus ofertas comerciales, turismo y gastronomía. No vi un Ecuador editado por la TV o la prensa; nadie me dictó ni marcó su sentir. Yo mismo, en carne propia, sentí su pulso, generosidad y satisfacción. –¿Dónde está la dizque crisis? – nos preguntábamos una y otra vez. En estos últimos 9 años se me ha pegado el más surtido olorcito a gente en cada poro; gente de ese pueblo satisfecho y agradecido al que el canibalismo oportunista y los sembradores de mentiras pretenden insultar con el peyorativo de “borregos”.

Difícil será que el DON NADIE (el anónimo que pulula por las cloacas de las redes sociales) lo entienda. Peor aún, que contribuya a forjar la grandeza del futuro de un pueblo cuyo pulso jamás le interesó sentir ni sentirá. El DON NADIE (aquel que teniendo identidad carece de argumentos sólidos, inteligencia y profundidad de pensamiento) jamás da la cara, se arredra ante la personalidad que es objetivo de su frustrada existencia. La sola visión de grandeza, sea colectiva o individual, lo empacha de ira y violencia. Esa visión lo expone a reflejar los dictados de sus amos: el insulto, la ignorancia, la mentira y el odio. Y el anonimato.

Todos sabemos que la palabra borrego define a un pacífico animalito compañero de los pueblos ancestrales de los Andes. Pero además, resulta ser una palabra muy amplia, pues se puede dividir en dos: “borre” y “ego”. De allí que, si la ubicamos en el ámbito político, la Revolución Ciudadana ha BORRADO en estos 9 años al racismo y la exclusión, la sumisión y vergüenza de identificarnos como ecuatorianos en el contexto de las naciones, entre tantos otros logros que han levantado nuestro EGO. Que han potenciado nuestro orgullo y sentido de pertenencia. Resucitado nuestra autoestima y valores patrimoniales. Los lazos que unen a la gente no siempre son los que la unen con la existencia casi abstracta de la patria.

El DON NADIE (ese fracasado resentido o utopista mal intencionado) envidia a las personalidades fuertes y celosamente elige a los mediocres. Todo aquel que remonta alturas es digno de su insulto y odio. El DON NADIE es y será aprendiz de todo y maestro de nada. Y lo más tierno de todo, es que el DON NADIE debe mucho de su tranquilidad familiar y bienestar personal a la Revolución Ciudadana. ¡Eso es lo que más le arde y lo que no reconocerá jamás!

Así que, siento mucho si esto le duele. Recalco lo que dije en público y lo escribo, para que en usted no queden dudas:

¡Yo soy “borrego” y no lo niego!” (I)

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