El gobierno de solís promete cambios estructurales en el país centroamericano

Ecuador ofrece ayuda al presidente costarricense

- 09 de mayo de 2014 - 00:00
El presidente Rafael Correa se reunió con el nuevo gobernante de Costa Rica, José Guillermo Solís. Junto a él, Evo Morales (derecha). Foto: Cortesía | Presidencia de la República.

El gobierno de solís promete cambios estructurales en el país centroamericano

El presidente Rafael Correa viajó ayer a San José (Costa Rica) para participar de la posesión de Luis Guillermo Solís, para el período 2014 – 2018.

A su arribo, el Mandatario saludó al pueblo costarricense con el cual Ecuador comparte límites. “Finalmente hemos establecido el acuerdo limítrofe con Costa Rica, que se estaba discutiendo desde 1978”, señaló el Jefe de Estado. “Felicito al pueblo costarricense por su proceso democrático”, dijo. También saludó a la exgobernante Laura Chinchilla, en cuya administración se concretó el acuerdo.

“Hoy se vive una fiesta no solo para Costa Rica, sino para la patria grande”, precisó. Además, ofreció la colaboración de Ecuador en lo que sea necesario con el país centroamericano y su nuevo mandatario.

“A seguir construyendo la patria grande, y hasta la victoria siempre”, finalizó el presidente Correa, en breves declaraciones en el aeropuerto Juan Santamaría. Luego se trasladó hasta el Estadio Nacional, donde participó en la transmisión del mando.

Previo a su juramentación, Solís se reunió con Correa. También lo hizo con el presidente de Bolivia, Evo Morales, y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.

Solís, de 56 años, se ciñó la banda costarricense para gobernar 4 años.

En el acto, además de los gobernantes antes citados, también estuvieron los jefes de Estado de Guatemala, Honduras, Panamá, República Dominicana, el presidente electo de El Salvador, el vicepresidente de Venezuela y el príncipe Felipe de Borbón.

Vestido de traje oscuro, Solís, quien acudió a la ceremonia con su pareja, 6 hijos y su padre, juró sobre la Constitución, en medio de la ovación de miles de ciudadanos que gritaron ‘sí se pudo, sí se pudo’.

“Este pueblo ha apostado por el cambio, tiene grandes esperanzas y expectativas que debemos saber administrar”, le dijo el presidente del Congreso, Henry Mora, en su discurso de juramentación.

Hasta hace poco un desconocido para los costarricenses, Solís, también académico y politólogo, llega al poder con un histórico 78% de respaldo en las urnas, prometiendo enderezar el modelo de desarrollo de este país de 4,5 millones de habitantes, una de las democracias más antiguas y sólidas de América Latina.

Por primera vez en 60 años llega al poder una agrupación no tradicional, el Partido Acción Ciudadana (PAC, centro), que nació hace 13 años para quebrar el bipartidismo formado por el hasta hoy gobernante Partido Liberación Nacional (PLN) -socialdemócrata que abrazó el neoliberalismo- y otra fuerza conservadora.

Orgullosos de sus niveles de salud y educación, los costarricenses resienten el crítico deterioro de su seguridad social y se quejan del costo de la vida, de la corrupción y del aumento de la brecha entre ricos y pobres.

Solís aplastó en las elecciones del 6 de abril al candidato oficialista, que además de sus propios desaciertos arrastró el desgaste de 2 gobiernos consecutivos del PLN y la impopularidad -de más del 60%- con que Chinchilla deja el mando.

Sacudido por escándalos de corrupción, el Gobierno de Chinchilla, primera mujer presidenta de Costa Rica, le hereda un país con problemas de infraestructura, una deuda interna del 60% del PIB y un déficit fiscal del 6%.

Solís prometió una política ‘limpia’ y reactivar la economía con equidad, reducir la pobreza estancada en 20% desde hace 2 décadas y erradicar la extrema pobreza (6%) con empleos y programas sociales.

Sus adversarios afirman que Solís tiene una política económica ambigua. Su Gobierno estará integrado en gran parte por académicos, sin experiencia en la función pública administrativa.

EL PRÓXIMO VIAJE SERÁ A SANTIAGO

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, visitará Chile el próximo miércoles, donde recibirá un doctorado honoris causa por parte de la Universidad Santiago de Chile y ofrecerá una conferencia magistral en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

“Se va a entregar el doctorado honoris causa en el marco de la profunda reforma educacional que se ha llevado a cabo y promovido en su país”, dijo Marco Barraza, director de protocolo de la universidad chilena, una de las más antiguas del país, fundada hace 165 años.

Desde 2008 hasta la actualidad, el mandatario sudamericano, exprofesor universitario, ha recibido 9 doctorados honoris causa en Estados Unidos, Rusia, España, Turquía, Argentina, Perú, Paraguay, República Dominicana y Chile.

En la CEPAL, Correa también será recibido por la secretaria ejecutiva del organismo, Alicia Bárcena.

A su conferencia asistirán autoridades locales, miembros del cuerpo diplomático acreditado en Chile, funcionarios de organismos internacionales, académicos y representantes de organizaciones de la sociedad civil.

Antes de ingresar a la función pública Correa fue profesor principal del Departamento de Economía de la Universidad San Francisco de Quito y director administrativo-financiero de los proyectos de educación financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Uno de los ejes de su conferencia será la reforma educativa ecuatoriana, que está enfocada en garantizar la calidad de la educación superior. Por eso expondrá el cierre de 14 universidades que –según una evaluación previa- no tenían un buen nivel académico.

Y además destacará la puesta en marcha de 4 nuevas universidades (Yachay, Ikiam, Universidad de las Artes y la Universidad de la Educación). Andes.

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