La mayoría de asistentes fueron estudiantes

Docencia universitaria, la inquietud que primó en la sala de debate

- 11 de abril de 2014 - 00:00
El ministro de Relaciones Laborales, Carlos Marx (izq.) con su respuesta generó más debate sobre la situación de profesores universitarios. Foto: Santiago Aguirre | El Telégrafo

La mayoría de asistentes fueron estudiantes

La estabilidad laboral de los docentes universitarios fue el punto cumbre del debate que se abrió en el Centro Cultural de la Universidad Católica, de Quito, el último miércoles, tras la  retransmisión de la conferencia que el presidente Rafael Correa ofreció en la Universidad de Harvard (Estados Unidos).

Las respuestas y sugerencias en este aspecto fueron las más aplaudidas por los estudiantes, quienes constituyeron la mayoría de asistentes al foro. Varios encendieron sus miradas gracias a la intensidad de la ovación;  otros dejaron de lado los bocadillos para juntar las palmas.

El tema no fue parte del discurso del Primer Mandatario, pero despertó el interés en la comunidad académica por la incidencia directa que tiene en este espacio.

Doris Sosa fue la encargada de transmitir la consulta al  actual ministro de Relaciones Laborales, Carlos Marx Carrasco, quien formó parte del panel de discusión con el historiador Juan Paz y Miño, el empresario Pablo Dávila y el catedrático español Oscar Montero.

La inquietud sorprendió al exdirector del SRI, quien tras sonreír, comentó que fue la mejor interrogante de la noche. Habló del actual proceso que cumple la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) y la exigencia de maestrías y PHD a los docentes universitarios.

“Creo que habría ido un poquito menos rápido. Me temo que el tiempo y las reales condiciones financieras de los hogares y, sobre todo personales, no permitan que alcancemos los niveles que se pretenden en los períodos previstos dentro de este tema”, respondió.

Solo 6 preguntas se formularon en forma directa al panel de discusión, pero se recibieron más de 50.

90 minutos, aproximadamente, demoró el debate entre 4 expositores y el público en la Universidad Católica.
Esa respuesta la complementó el docente ibérico, quien como sugerencia alentó a los estudiantes, que forman parte de este centro de estudios, a exigir mayores espacios de diálogo con las autoridades de educación superior.

El español contó su experiencia como director universitario en su país y para él también fue complicado acoger las reformas necesarias. “La Senescyt está caminando muy rápido”, insistió, al tiempo que los aplausos encendieron nuevamente el espacio copado con al menos 800 personas.

El mensaje, al término del debate, quedó entre las conversaciones de los estudiantes. Entre ellos compartieron la idea de convertirse en el enlace entre la Senescyt y profesores para solucionar el problema de la preparación académica. La mayoría abandonó el auditorio comentando el tema.

La solemnidad de la conferencia en Estados Unidos contrastó con la informalidad que siguió en la capital, donde no importó la pinta. Jeans, calentador o leggins no impidieron el ingreso. La única limitante fue la capacidad del auditorio, que a las 16:45 ya estaba lleno. Por ello se adecuó la antesala para recibir a más invitados.

Entre apuros y nervios por lograr una señal nítida de audio y video, en el inicio se les olvidó a los organizadores apagar el micrófono. Todos los comentarios realizados mientras ultimaban los detalles se replicaron en los parlantes, lo que causó la hilaridad en los presentes, que se acomodaron hasta en el piso para escuchar la transmisión.

La traducción que se hizo de la conferencia del Presidente apenas fue audible en el pasillo, donde el intento por encontrar sitio y las conversaciones personales sobre deberes y las clases que les aguardaban en las aulas impidieron que se escuchara el mensaje.  

El audio del debate posterior fue totalmente nítido, aunque 10 minutos antes de finalizar ya no había quién escuchara. Las sillas lucieron vacías en el pasillo.

El rector del centro universitario sede, Manuel Corrales, fue el moderador, quien advirtió a los expositores de la imposibilidad de excederse de los 7 minutos determinados por la Secretaría de Comunicación, entidad organizadora del evento. Solo 6 preguntas fueron sorteadas y de ellas 5 las realizaron hombres.

La ponderación del ser humano sobre el capital, así como el crecimiento en inversión pública y el cambio que Ecuador registró durante el gobierno de Rafael Correa fueron los tópicos que merecieron la discusión de los asistentes, aunque no en la misma dimensión del tema académico.

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