Balda: “Los correístas nunca me permitieron pisar la alfombra roja de la Asamblea”

- 06 de enero de 2019 - 00:00
Fernando Balda, político, exasambleísta alterno por Sociedad Patriótica (PSP), líder de Unidad Democrática
Foto: John Guevara / EL TELÉGRAFO

El exlegislador dijo que sus denuncias contra Rafael Correa son temas profundos, increíbles y suenan fantásticos. No tiene aspiraciones políticas por el momento. Pero se presentará para el Legislativo en los comicios del 2021.

De las 23 denuncias contra Rafael Correa, el caso del secuestro de Fernando Balda es la única que ha llegado a juicio. Por este proceso, el expresidente tiene orden de prisión y está prófugo del país. Balda conversa con EL TELÉGRAFO sobre el tema y su vida cotidiana.

Usted es el primero cuyo caso llevó a juicio al expresidente.

Este caso es emblemático por dos razones: la primera, porque Rafael Correa es el principal implicado en un hecho criminal, de lesa humanidad. El expresidente avasalló los derechos humanos, las libertades individuales y la crítica. Fue el más gallito de todos. La segunda razón es porque Correa tuvo todo el poder, dominó el Legislativo, la Función Judicial y los órganos de control. Tuvo excesos que lo llevaron a cometer actos criminales para callar las críticas y las protestas.

También en este caso, usted inició una causa en la Fiscalía por peculado. ¿Por qué?

Esa causa avanzará más rápido que el caso del secuestro. Las pruebas de los gastos reservados para mi secuestro se consideraron válidas: cheques, transferencias bancarias, que fueron desclasificadas por el gobierno de Lenín Moreno. El delito de peculado no prescribe en Ecuador y Correa tiene dos opciones: regresar al país o ser prófugo toda la vida. Su exmentor, Decio Machado, dijo que este caso se convirtió en la muerte política de Rafael Correa y de la Revolución Ciudadana.

Pero muchos no creen en usted ni en el secuestro.

Todo el sistema judicial, los peritos, entidades bancarias, Contraloría, Fiscalía y Corte Nacional de Justicia evaluaron las pruebas y son irrefutables. No se puede esconder una transferencia bancaria de la Presidencia, como viáticos, autorizada por María Luisa Donoso, exsecretaria de Correa. Eso se usó para el viaje de un grupo de policías a Colombia. El secretario de Inteligencia, Rommy Vallejo, ratificó que Correa le ordenó ir detrás de mí a ese país y que se gastaron casi $ 500 mil.

¿Usted era tan importante que Correa ordenó su secuestro?

Había una venda producida por las estrategias publicitarias del gobierno anterior. Mis denuncias de los vínculos de Correa con las FARC o con los narcotraficantes y hermanos Otaiza, que le dieron dinero para su campaña, o la de su conducta sexual, son temas profundos, increíbles y sonaban fantásticos. ¿Quién puede creer que Raúl Chicaiza, exagente de la Policía, va a Colombia, compra trajes para los secuestradores de ese país, y un vestido de gala para Diana Falcón, quien simulaba ser mi conquista?

¿Usted usa este caso para que la gente lo conozca?

La gente ya nos conoce, este ha sido el caso más mediático. Generó en 2018 un sinnúmero de noticias. Según una encuesta que realizamos, soy una de las personas más conocidas del país, con el 70% de porcentaje. Eso es consecuencia del proceso judicial y tiene alta connotación política. No hice esto por protagonismo. Me secuestraron, mi familia sufrió mucho y yo defiendo mis derechos y los de ellos.

Tiene aspiraciones políticas...

No en este momento. El proceso judicial ha sido extenuante. Tenemos una organización política, de centro: Unidad Democrática, que aún no está registrada.

No participaremos en las elecciones intermedias, pero iremos para 2021. Estoy arrancando una gira para reunirme con nuestros cuadros. Buscaremos a los mejores para candidaturas en la Asamblea.

Usted ya pasó por tres partidos políticos. ¿Por qué va de una organización a otra? Eso no habla bien de un político...

Ese peregrinaje por varias organizaciones políticas no es vergüenza, sino falta de fuertes grupos políticos. No hay proyectos que se conviertan en políticas públicas.

No pudo ser asambleísta alterno

Hay certificados de que fui asambleísta alterno de Gioconda Saltos, de Sociedad Patriótica (SP). Obtuve 630 mil votos y el partido quiso principalizarme y me iba a la Asamblea, pero me advirtieron que ya tenía orden de prisión. Así que los correístas nunca me permitieron pisar la alfombra roja de la Asamblea.

A usted le dicen “abogado”, ¿dónde y cuándo se graduó?

No soy abogado, estudié en Guayaquil en un colegio católico. Estuve en periodismo en la Universidad Laica Vicente Rocafuerte.

Pero tuve mi primera mujer e hijo y dejé el estudio. También quise seguir publicidad y mercadotecnia, pero se complicó porque nació mi segundo hijo. Siempre me gustó la publicidad, me convertí en un autodidacta y de eso he vivido casi hasta el día de hoy.

Hace tiempo que me llaman y me dicen doctor Balda saque libre a mi hijo y yo derivo los casos a diferentes abogados. Pero me dije: estoy perdiendo plata y decidí abrir mi propio estudio jurídico en Quito, con abogados asociados. Yo administro y ellos se encargan de la defensa.

¿Hace negocio de la defensa?

No, daremos servicios profesionales. La gente piensa que si logramos la orden de prisión a Correa, por lo menos podemos hacer un divorcio. Decidimos que todos los casos de abuso sexual a mujeres y a menores de edad serán gratis. Al frente de ese proyecto estará mi esposa, Vanessa Castelo, quien es muy sensible y luchadora. Ya tenemos ocho casos, aunque aún no está inaugurado.

¿De qué vive usted?

Nunca me muero de hambre porque sé trabajar, en mi exilio en Colombia me puse un restaurante. Soy de familias manaba y guayaca, y somos muy trabajadores.

¿Quiénes son sus auspiciantes?

Pongo un ejemplo: salgo de Quito a Guayaquil en tres autos y con los tanques de gasolina llenos. Un auto es mío y en él voy con mi esposa, el chofer y la escolta. Los otros dos autos son prestados de gente de mi organización política. En uno de ellos van el camarógrafo y el comunicador de redes. Y en el otro van personas que me acompañan. En el puerto principal mis cuadros políticos se encargan de poner hoteles, alimentación, de preparar la gira de medios y de la agenda política. Y cuando salgo de allí, si ellos quieren me llenan los tanques de gasolina de los autos. Después, si voy a Los Ríos o a otra ciudad se repite lo mismo. Esa es la única forma de hacer política y es el apoyo a los líderes populares.

¿Pero después ellos le exigirán cargos o contratos a cambio de ese auspicio?

No son auspiciantes, la gente lo interpreta mal. Son integrantes de mi organización política que planifican la logística y cada uno pone un grano de arena para sacar adelante el proyecto. Unos tienen un primo con un hotel o un restaurante y apoyan. Eso no genera compromiso como alguien que pone $ 3 millones en una campaña electoral. No me piden nada a cambio, no he tenido la suerte de que me financien banqueros.

¿Cómo paga el chofer, la escolta y los autos?
De la misma forma, hay una parte de mi escolta que es policía porque soy un testigo protegido. La otra mitad es privada y un amigo paga a uno y otro al otro. Los vehículos en campaña no faltan. A mi chofer le pago yo de lo que gano.

¿Cuánto cuesta su nivel de vida al mes?
Bueno, eso me lo reservo.

¿El negocio alcanza para mantener a la familia  y todo lo demás?
Sí, alcanza. Con mi esposa tengo un negocio de venta de mariscos, compramos la producción en Posorja y entregamos a nuestros clientes. Es un negocio que funciona cada dos meses y medio. También mi mujer vende ropa que compra en Colombia.

¿Cuál es su patrimonio?

Tengo una casa en Quito que costó 80 mil dólares y la estoy pagando. (I)

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