La Cancillería apunta a despolitizar la formación diplomática correísta

- 11 de noviembre de 2018 - 00:00

En los próximos días se emitirá el decreto ejecutivo para la devolución de la Academia Diplomática al Ministerio de Relaciones Exteriores. También retornarán 70 terceros secretarios de sus misiones que no se graduaron en el IAEN.

La política se apropió de la  formación de los nuevos diplomáticos ecuatorianos en la administración anterior, incluso un grupo de ellos fue catalogado por el expresidente Rafael Correa como “momias cocteleras”.

La reinstitucionalización del servicio exterior implica, entre otras cosas, que la Academia Diplomática regrese a manos de la Cancillería, como fue desde 1987 hasta 2011. Se lo hará mediante decreto ejecutivo, el cual será emitido en los próximos días.

Desde 2011, la formación se la imparte en la Escuela Diplomática José Peralta, adscrita al Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN).

Esa decisión del exmandatario Rafael Correa -mediante Decreto 650- generó incertidumbre en los funcionarios de carrera de la Cancillería, quienes ahora, al saber de las acciones que hace su titular, José Valencia, esperan que dará orden y despolitizará la formación.

Alejandro Suárez, director de Formación Profesional del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, quien lleva adelante la recuperación de la academia, indicó que, tras el paso al IAEN, “se distorsionó lo que tradicionalmente había sido la tarea de una academia”.

Esa distorsión en el Gobierno anterior -según él- fue parte del direccionamiento ideológico que se estableció para la política internacional.

Es decir, se desplazaron los objetivos de Estado por los de Gobierno, respecto a la política exterior.

Él sumó una serie de errores cometidos en el régimen pasado. Considera “lamentable” que se haya enviado como diplomáticos a actores políticos reconocidos.

Dentro de la Cancillería critican que el responsable principal de aquello fue el exministro Ricardo Patiño, al ubicar cuotas política en cargos en las misiones internacionales.

EL TELÉGRAFO buscó una versión -por teléfono- de Patiño, pero hasta el cierre de la edición no se concretó.

Catalina Barreiro, vicerrectora del IAEN, indicó que no han sido notificados sobre el próximo decreto ejecutivo.

Reconoció que con el paso de la academia al IAEN, el centro de capacitación y formación perdió su sentido original.

Se alteraron procesos. Por ejemplo, para entrar al servicio exterior, el proceso de formación duraba dos años -de prueba- y eran ratificados por medio de una evaluación como terceros secretarios.

Con la decisión del exmandatario, los postulantes seleccionados por la Cancillería fueron ratificados de manera inmediata para su posterior formación en el IAEN.

Asimismo, la formación se volvió más simple. En la Academia Diplomática de la Cancillería, los postulantes realizaban pasantías en casi todos los departamentos del ministerio, lo que permitía, según Barreiro, saber cómo se escribe una “nota verbal”. 

En cambio, en el Instituto de Altos Estudios Nacionales únicamente se dio la formación  académica de cuarto nivel. Hasta el momento, se dieron tres promociones. Cada una de 60 personas.

Suárez resaltó que la academia no daba títulos universitarios porque no era una institución de educación superior, ya que solo formaba en aspectos teóricos y prácticos.

“El oficio de un diplomático es practicando, en el día a día. El servicio exterior debe tener una formación integral, y eso no es solamente con formación académica”, dijo Barreiro, al destacar que un gran número de terceros secretarios  interrumpieron su aprendizaje en el IAEN, debido a que eran enviados “en frío” a misiones internacionales, siempre por orden del ministro de turno.

“Se generó un sistema que divorciaba ciertas cosas porque en la Cancillería hubo un manejo político a favor de los que entraban como terceros secretarios”, afirmó la vicerrectora, al destacar que no todos estos tenían formación  como exigen los cánones de la diplomacia, como derecho, economía, relaciones internacionales e idiomas.

Algunos, destacó, eran profesionales en otras áreas, como agronomía (...). Tampoco conocían de idiomas.

A pesar de ello, no todos los cursantes en el IAEN se graduaron. Hubo secretarios que no alcanzaron el puntaje mínimo, sin embargo, fueron enviados por la Cancillería -según Barreiro- a las misiones.

Por eso, en el Ministerio de Relaciones Exteriores confirmaron a EL TELÉGRAFO que Valencia pidió que en este mes regresaran 30 terceros secretarios, debido a que no aprobaron la maestría en el IAEN.

Afirmaron que el IAEN les dio hasta tres oportunidades para aprobar, pero no lo hicieron. Tras ese grupo, lo harán 40 funcionarios más. Se desconoce las alternativas que la Cancillería les dará.

En las tres únicas promociones de formación diplomática en el IAEN, los cupos solo fueron ocupados por los terceros secretarios que notificaba Cancillería.

Los orígenes
El embajador Suárez reconoció que el retorno del centro de estudios especializará, una vez más, en temas de relaciones e intereses entre países, las relaciones de Ecuador con el resto del mundo y la manera de cómo se construyen las políticas públicas para las relaciones internacionales.

Todo esto, en consonancia con los objetivos del Estado expresados en la Constitución y en el Plan del Buen Vivir.

En sus orígenes, la academia también brindaba cursos especiales para otras instituciones, como a los agregados de las Fuerzas Armadas para las embajadas.

El embajador destacó que hay otros temas que se deben retomar, como comercio internacional, fenómenos geopolíticos, de interés multilateral y de derechos humanos.

Para el diplomático José Roseberg, también debe incorporarse estudios en derecho internacional, territorial, consular; idiomas; economía;  cambio climático; sobre las Naciones Unidas y conflictos internacionales.

Él, quien fue parte de la primera promoción de la Academia Diplomática (1987-1988), también cree que los nuevos aspirantes deben especializarse en las nuevas tecnologías y en migración.

Le parece “formidable” la recuperación de la academia para darle “orden a la formación”, al afirmar que en los últimos años hubo improvisación en este campo.

“El diplomático vende y protege el producto llamado Ecuador”, destacó. Cree que la diplomacia es un pilar para el país. “Es la cara al mundo globalizado”.

Cuestión de tiempo
El decreto ejecutivo fue trabajado entre la Cancillería y la Secretaría Nacional de Planificación (Senplades).

Las dos instituciones verificaron que la academia responda a los lineamientos y condiciones de planificación que promueve el Gobierno Nacional.

Ese modelo de decreto fue enviado hace varias semanas a la Presidencia, la cual el pasado viernes lo devolvió al Ministerio de Finanzas, entidad que será el último filtro antes de su publicación oficial.

 La Presidencia se cerciorará con esa cartera de Estado que la restitución no supone nueva erogación al fisco.

El embajador Suárez reveló que en el decreto se hizo constar que no había carga presupuestaria.

Para el funcionario, una vez que se emita la orden del Ejecutivo, en primer lugar, se realizará la reconstitución de la estructura interna en la Cancillería.

La academia funcionará dentro de la unidad de Formación Profesional de esa cartera de Estado. Las personas que prestarán servicios en el centro de estudios serán los mismos funcionarios de carrera y personal de apoyo de la planta.

Los diplomáticos lamentan que en el pasado un grupo haya sido catalogado como “momias cocteleras”, ahora buscan recuperar sus principios. Y eso se profundizará con la academia. (I)  

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