Egloff y Miranda, tras nueva marca en el Chimborazo

- 06 de enero de 2017 - 00:00
Karl Egloff (izq.) y Nicolás Miranda planificaban en la madrugada de hoy atacar la cumbre del Chimborazo y pulverizar el récord del peruano César Rosales.
Foto: cortesía

Los montañistas ecuatorianos Karl Egloff y Nicolás Miranda preveían en la madrugada de hoy imponer el récord de speed climbing (escalada de velocidad) en el nevado Chimborazo, cuya cumbre está a 6.268 metros sobre el nivel del mar.

La aclimatación de Egloff (35 años) comenzó el pasado miércoles, mientras cumplía labores como guía de montaña; Miranda (39 años) se le unió la tarde de ese día. El año pasado ambos exponentes acordaron conseguir las marcas en varias elevaciones de Sudamérica.

El 2 de julio subieron y bajaron del Huascarán (6.768 metros) en 11 horas, estrenando este estilo de ascenso en el macizo más alto y peligroso de Perú.

Egloff, además, tiene como principal reto cumplir el proyecto ‘Seven Summits’, que consiste en conquistar los picos más altos de cada continente en el menor tiempo. Este año, posiblemente en mayo, el quiteño intentará el crono en el Elbrús (Rusia), el monte más alto de Europa con 5.642 metros.

Este emprendimiento, que Egloff lo hace en solitario, cuenta con dos objetivos cumplidos: el Kilimanjaro (Tanzania), que con 5.891,8 metros es la cúspide de África, y el Aconcagua (Argentina), que con 6.962 metros es el techo de América. El Kilimanjaro lo alcanzó el 13 de agosto de 2014, marcando 4 horas con 56 minutos (4h56m), batiendo el récord del español Kilian Jornet, que era de 5h23m. Mientras el 19 de febrero de 2015 dejó en 11h52m el tiempo de speed climbing en el Aconcagua, mejorando las 12h49m que hiciera Kilian Jornet.

En el Chimborazo, el dueño del mejor crono es el peruano César Rosales, quien estableció 2h38m; la intención de los ‘tricolores’ no únicamente es mejorar ese tiempo, sino hacerlo en una distancia más larga.

Los ascensionistas esperaron contar con una capa de nieve que les haga más transitable el recorrido, pues en los últimos años las nevadas se hicieron menos frecuentes en el Chimborazo “y eso hace que la montaña sea mucho más peligrosa, porque en el hielo se pierde estabilidad”, explicó Egloff. (I)

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