Las mujeres tienen su propio club de montaña

- 16 de noviembre de 2018 - 00:00
Las integrantes del club Yanasacha Warmis que llegaron a la cima del Ruco Pichincha, en su segunda montaña.
Cortesía Yanasacha Warmis

Yanasacha Warmis nació en septiembre y hoy tiene 58 miembros. Cada 15 días suben a una elevación y su mayor reto en este año es coronar el Cotopaxi.

“La montaña tiene mucha sabiduría. Llama a sus hijos y los junta”. Esa reflexión pertenece a Lidia Sampaz. Y no se equivoca; esta vez, la montaña juntó a un grupo de mujeres para formar el primer club femenino de montañistas de Ecuador, denominado Yanasacha Warmis.

Lidia es una de las más experimentadas en el naciente grupo y la que entregó total respaldo a Margarita Cajo, mentalizadora del proyecto. Ella ha tenido fascinación por la montaña y luego de ascender recientemente al Carihuairazo tuvo el sueño de formar el club.

“Encontraba el factor limitante de que, si no tienes un esposo o un amigo montañista, no lo puedes hacer. De a poco se consolidó y el sueño se cristalizó”.

En septiembre, en la primera reunión oficial estuvieron ocho personas. Hoy son 58 chicas y el número sigue subiendo.

De inmediato hicieron un cronograma de actividades y ya llevan tres cumbres: Pasochoa, Ruco Pichincha y Rumiñahui Central; este domingo irán al Corazón, luego al Iliniza Norte y finalizarán el año con su reto máximo: coronar el Cotopaxi.

“Es un grupo autogestionado, manejado por mujeres, para mujeres y por mujeres, pero no con una ideología feminista extrema. Es inclusivo, porque invita a la participación de la familia. Las mamás y las hijas han llegado a la cima”, contó Cajo.

Esa historia de madre e hija se cumplió en el Ruco, con Jennifer Mena y su madre Marcia. Jennifer contó que tenía una relación rota con su mamá, por diversos problemas. “Haber caminado en un mismo sueño es hermoso. En el camino me separé del grupo y mientras estaba sola, pensé muchas cosas. Me paré a llorar cinco veces. Llegué a la cumbre y la montaña me trajo a mi mamá”, relató con emoción.

El abrazo de ambas, a 4.968 msnm, es una historia bien recordada en el grupo y que provocó lágrimas de alegría entre todas quienes las acompañaron. “La montaña es un templo de sabiduría. Me ha llenado de vida y me ha convertido en una mujer tranquila”, agregó Jennifer. En un momento ella sintió que tocó fondo en su vida y hoy está en la cima. Literalmente.

Sampaz, con 53 años de edad y 5 en la actividad, ha respaldado al club en la parte técnica, por los conocimientos que posee. Ella ya ha estado en las más elevaciones más altas de Ecuador y también estuvo en Perú.

Ella contó que la pérdida de su padre la golpeó y pensó que subiendo a las montañas estaría más cerca de él. Así se empeñó en acumular kilómetros en las alturas. “La montaña me abrazó y me dio vida. Es mi templo”.

El club tiene las puertas abiertas para cualquier mujer que quiera empezar a escalar. Hay experimentadas, pero también chicas que han subido por primera vez a una montaña y de a poco se preparan para el reto de llegar a los 5.897 msnm del Cotopaxi.

“Queremos ser constantes y que esto no se acabe este año. Tenemos planeado para 2019 hacer las más altas y que las nuevas integrantes cumplan con un proceso de preparación”, dijo Cajo.

Saber del grupo fue algo que se transmitió de boca en boca. Así, Tania Pruna se unió a ellas cuando la sumaron a un grupo de WhatsApp. Tania también tiene un recorrido en las montañas y aporta con su conocimiento para el crecimiento del grupo Yanasacha Warmis. (I)

En detalle
El origen del nombre
Yanasacha significa “pared negra de montaña”, nombre que tiene una de las paredes del Cotopaxi. A Cajo le gustó como sonaba y agregó warmis, que significa “mujeres“ en quichua. Buscan legalizar el club.

21 mujeres del grupo son constantes en las ascensiones y esperan sumar cada vez más.

El reto del Cotopaxi
Para llegar a la cima necesitarán un fin de semana y el refugio puede acoger a 18 personas, por lo que irán en ese número.

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