El último pico al que ascendió fue el ancohuma, ubicado en larecaja

Santiago Quintero conquista 15 elevaciones bolivianas (Galería)

- 26 de agosto de 2014 - 00:00
El montañista Santiago Quintero flamea la bandera de Ecuador en la última elevación que coronó: el Ancohuma, a 6.427 metros sobre el nivel del mar. Foto: Cortesía.

El último pico al que ascendió fue el ancohuma, ubicado en larecaja

En 50 días, el montañista ecuatoriano Santiago Quintero logró ascender 14 elevaciones bolivianas. Aquello significó que ocupó 10 días menos de lo previsto y, además, escaló otra montaña, la cual descubrió mientras cumplía con su travesía.

El Guancana, a 6.027 metros sobre el nivel del mar (msnm), se convirtió en la montaña 15, que no estaba en la lista inicial. ‘Andes Xtremos’, como bautizó a su proyecto, consistió en ascender 14 elevaciones de más de 6.000 metros en 60 días.

“Culminamos el proyecto y lo sé, este desafío se consiguió porque Dios estuvo en cada una de las montañas junto a mí, permitiendo que llegue a la cima. Lo sé por lo vivido en el Ancohuma, la última montaña”, manifestó Quintero.

Para llegar hasta la cumbre del Ancohuma, Quintero estuvo acompañado por JoséCalisaya. A las 04:00 emprendieron su camino rumbo a la cima. “En mis cálculos, los cuatro días de sol y frío que hicieron en la cordillera serían suficientes para tener una condición de nieve dura y más o menos en 5 horas llegaríamos a la cima”, relató el montañista ecuatoriano.

Sin embargo, los cálculos fueron equivocados, reconoció después, ya que la nieve estaba fresca. Eso ocasionó que los escaladores se hundieran, lo que provocó mayor dificultad para mantener el paso y al mismo tiempo un agotamiento mayor al previsto.

En esas circunstancias, ascender a la cima del Ancohuma, a 6.427 msnm, tomó 9 horas, 4 más de lo previsto. “Si Dios nos hubiera puesto condiciones de clima, viento, nieve, visibilidad, paros políticos, etc., habríamos logrado 5 cumbres como máximo. Es en esta reflexión que dejo abierta una puerta para que con ‘Andes Xtremos’ logre pasar el mensaje de que solos no podemos”, agregó.

Así como tuvo que luchar fuerte para llegar a la cumbre, en los días previos no pudo empezar el ascenso por otros factores. “Cuando fracasamos en la última montaña se me acabó el mundo. Nada era más duro y a la vez importante como para volver a intentarlo. No dormí 3 días hasta que salimos de nuevo al Ancohuma y cuando abría la ruta supe que la montaña me hablaba. Solo le pude agradecer por la enseñanza de este último y hermoso pico”, mencionó Quintero, emocionado.

La última cumbre significó un récord y a la vez superar las 14 que en un principio se propuso coronar. El 25 de junio planeó ascender al Uturuncu y el 22 de agosto culminó con la cima del Ancohuma; casi 60 días entre un pico y otro.
Bolivia no era un país desconocido para Santiago, ni tampoco sus elevaciones. En varias ocasiones recorrió los Andes bolivianos y, además, allí hizo el curso de guía internacional de montaña con instructores franceses.

Su preparación previa no se limitó solamente a la parte física, sino que también hizo énfasis en la parte mental. “Me preparé mucho interiormente. Hay que dejar de lado el éxito del ego y utilizar el amor como herramienta para escalar”, dijo Quintero en entrevista con EL TELÉGRAFO antes de emprender su desafío.

Quintero celebró de forma especial la cumbre 10, el Capurata, a 6.014 msnm. “Cuando alcanzamos la cima descargué mi llanto. Estos 8 días de subir sin descanso un pico tras otro y llegar al número 10 hacen que el proyecto tenga sentido. Acabamos la tercera etapa después de un mes de trabajo intenso y apasionante”, escribió en su diario de expedición.

También calificó al Illampu, a 6.362 msnm, como la montaña más técnica del proyecto. Tuvo que superar una pared casi vertical de 10 metros y luego una arista de 100 metros, el último obstáculo para coronar la montaña.

En ella vivió un episodio complicado, cuando se rompió una placa sobre la que estaba parado, pero no cedió más allá. Por momentos, Quintero pensó en regresar, pero vio que las condiciones se estabilizaron para poder llegar a la cumbre. “La cima era hermosa, a pesar de estar nublada, el ambiente se tornó tranquilo, mi respiración agitada era después por la tensión del episodio vivido y porque nos habíamos arriesgado”, indicó.

El ecuatoriano realizó esta travesía con sus 2 pies amputados hasta la mitad. En 2002, al escalar la pared sur del Aconcagua, sufrió la congelación de sus pies, lo que terminó con la amputación parcial de ambos. Le tomó 5 años recuperarse totalmente y volver a lo que le apasiona: escalar montañas, fortalecido cada vez más con sus logros.

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: