Rusia no se desengancha por completo de líos por dopaje

- 26 de diciembre de 2018 - 00:00
El biatleta ruso Antón Shipulin se retira sin lograr su sueño de ser campeón Olímpico y Mundial individual, solo lo logró en la categoría por equipos.
Foto: Cortesía

Un nuevo escándalo pone al deporte ruso en la mira de las agencias internacionales, que no terminan de creer en una completa rehabilitación de los deportistas y dirigentes del país.

Rusia dio este año un paso de gigante para reinsertarse en el deporte mundial tras tres años de ostracismo con la rehabilitación de su agencia antidopaje, aunque un nuevo obstáculo surgido el último viernes introdujo un factor de incertidumbre que no se resolverá al menos hasta el próximo 14 de enero.

La misión de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que fue finalmente autorizada a acceder a los datos del antiguo laboratorio de Moscú no pudo llevar a cabo su misión en el plazo prescrito de forma satisfactoria, después de que autoridades rusas exigieran que los equipos empleados por los inspectores estuvieron homologados en ese país, requisito que en las reuniones preparatorias no se había mencionado, subrayó la AMA en un comunicado.

Tras la apertura de un nuevo tira y afloja entre la AMA y entre el ministerio ruso de Deportes sobre los procedimientos para continuar con las comprobaciones, el equipo investigador que encabeza el español Toni Pacual se reunirá el 14 y 15 de enero para determinar si puede considerarse que los rusos han cumplido con la condición de abrir los archivos a la AMA y, por tanto, su agencia antidopaje (Rusada) puede considerarse rehabilitada.

Este nuevo tropezón en la reinserción del sistema ruso se suma a la sospecha que sigue pesando sobre algunas modalidades, como el atletismo o el biatlón.

La investigación por dopaje abierta a mediados de diciembre contra cinco biatletas y cinco funcionarios rusos en Austria demostró que el proceso de reinserción será arduo, en gran medida porque a Rusia ya no le vale con ser honesta, sino que también debe parecerlo.

La Fiscalía austríaca comunicó a los deportistas y funcionarios rusos que estaban implicados en una investigación de encubrimiento de dopaje en la que también está involucrada la Unión Internacional de Biatlón.

Los biatletas rusos, entre los que figuraba el campeón olímpico Antón Shipulin, habrían consumido sustancias prohibidas en una etapa de la Copa del Mundo de Biatlón, celebrada el pasado año en Hochfilzen.

El momento fue inoportuno, ya que a finales de noviembre había llegado a Moscú la misión técnica de la AMA que debía acceder al laboratorio de Moscú.

El equipo tenía como objetivo analizar las muestras en poder del laboratorio, implicado en una supuesta trama para encubrir los positivos de los atletas rusos.

Entre los criterios que debe cumplir la Rusada figura que todas las pruebas de dopaje que despierten sospechas deben ser reexaminadas antes del 30 de junio del próximo año.

Rusia debe cruzar los dedos, ya que cuando la AMA decidió dar una oportunidad a Rusia, en septiembre, lo hizo contra la opinión de la Comisión de Atletas de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), que no acaba de fiarse de los rusos. (I)

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