Richard Carapaz festeja con su gente

- 13 de junio de 2019 - 00:00
Richard Carapaz recorrió las principales calles de Tulcán a bordo de un bus, acompañado por su esposa, padres y familiares. Durante el recorrido, el cislista ecuatoriano exhibió el trofeo que ganó en la prueba ciclística italiana.
Foto: John Guevara / El Telégrafo

El campeón del Giro de Italia 2019 recibió homenajes en Tulcán y Playa Alta. Le dedicó su triunfo a su exentrenador Juan Carlos Rosero.

El ciclista ecuatoriano Richard Carapaz está con su gente. El ganador de la edición 102 del Giro de Italia llegó este iércoles 12 de junio a Tulcán y Playa Alta (Carchi), donde recibió una serie de homenajes de las autoridades de la provincia y ovaciones de sus aficionados.

Pero el día de Carapaz empezó muy temprano, en Quito. En la Capital abordó un helicóptero que lo trasladó a la provincia que lo vio crecer y desarrollar su talento para el deporte del pedal.

En la capital del ciclismo local, Tulcán, que es frontera con Colombia, desde que aparecieron los primeros rayos del sol se escuchó la canción titulada El Ciclista, del compositor ecuatoriano Widinson, dando cuenta de que se empezaba a vivir la llegada del nuevo ídolo local.

A pocos metros del restaurante en el que sonaba la canción, cuyo coro dice “Carapaz eres capaz de ganar una vez más”, estaba Rubén Benavídez, quien llamaba a los comensales a desayunar. Uno de ellos le preguntó si iba a recibir al campeón y con voz segura dijo “lógico, trabajo hasta las 10:30 y cierro el local, lo veo y regreso”, afirmó el comerciante entre risas.

Al mismo tiempo, las personas agilizaban sus trámites diarios en bancos, oficinas y otras dependencias. Nadie quería perderse ningún detalle de la caravana motorizada que partió desde la Comandancia provincial de Policía, donde aterrizó el helicóptero y esperaba el bus de dos pisos en el que la “locomotora” hizo el recorrido hacia el estadio Olímpico de Tulcán.

Los niños y adultos que participaron este miércoles 12 de junio en la caravana motorizada mostraron carteles con leyendas de agradecimiento para Carapaz.

Los niños y adultos que participaron este miércoles 12 de junio en la caravana motorizada mostraron carteles con leyendas de agradecimiento para Carapaz.Los niños y adultos que participaron este miércoles 12 de junio en la caravana motorizada mostraron carteles con leyendas de agradecimiento para Carapaz. Fotos: John Guevara / El Telégrafo

En el escenario deportivo, que estuvo lleno de aficionados provenientes de los seis cantones de la provincia y por ciudadanos colombianos y venezolanos, el pedalista nacional de 26 años no pudo contener las lágrimas para agradecer los homenajes recibidos y recodar a su mentor, el fallecido entrenador y ciclista Juan Carlos Rosero.

Una vez que tomó fuerza, gracias a la ayuda de su madre, Anita Montenegro, y de su esposa Tania Rosero, recordó que cuando empezó con Juan Carlos soñaban con escuchar el himno de Ecuador en una gran vuelta, algo que se hizo realidad el pasado 2 de junio cuando ganó el Giro de Italia y en el coliseo de Verona se escuchó la canción patria.

Richard rememoró su inicio en el ciclismo, marcado por una bicicleta armada de residuos de chatarra. También agradeció las muestras de afecto que recibió en Quito, donde cientos de personas se agolparon a lo lardo de los aproximadamente 25 kilómetros que separan al aeropuerto de la capital ecuatoriana, y en Tulcán, donde sus paisanos lo recibieron como un héroe deportivo, hicieron que no aguante más y estalle en llanto.

En la capital de la provincia del Carchi se desató la algarabía cuando en el aire se divisó al helicóptero que traía al “chiquilín”, como también se lo conoce. De inmediato los aficionados apostados en las afueras de la comandancia sacaron los posters, fotos, retratos, banderas, globos y distintas herramientas para saludar a Richard.

“Le quiero decir que gracias por ser un ejemplo para nosotros y lo admiro mucho”, sostuvo el niño Daniel Narváez, quien comentó que bajo el poster de Carapaz de la pared de su cuarto solo por un momento para ir a verlo en persona.

Una vez en el bus, el ganador de la etapa 4 y 14 del pasado Giro, no paró de extender su mano para saludar a niños, jóvenes y adultos, que detuvieron sus labores diarias para mostrarle su admiración y cariño.

“¡Que si, que no, que Richard se paso!” fue uno de los tantos cánticos entonados por la parcialidad apostada al rededor de los 3,3 kilómetros que separan a la comandancia de Policía del estadio y que normalmente se recorre en 10 minutos, pero por la gran cantidad de gente, Carapaz lo hizo en más de 50 minutos.

Tras el cierre de los reconocimientos, el ciclista del Movistar Team se despidió de la gente y los medios de comunicación con una rueda de prensa solicitada por él mismo y pidió que lo dejen descansar, por lo que el evento en el sector de Playa Alta, donde nació, fue algo más familiar, íntimo. (I)

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